PRudencia, con que D. Duarte governava Ceuta por orden del Conde ſu padre, deſſeãdo introduzirle en el cargo: Embidias, que reſolultaron deſte intẽto entre algunos fronteros calificados. Entradas, que hizo la tierra dentro del enemigo. Lugares, que arrazô con notable fortuna: Emulacion de Don Sancho de Noroña: traças, que uzó D. Leonor hermana de D. Duarte, para haver del Rey la ſuceſsion de Ceuta, para ſu dote: Fin, que tuvo eſta pretenſion: Iornada infelice, que los Inffantes de Portugal hizieron contra Tanjar: Muerte del Conde D. Pedro de Meneſes, ſucediendole ſu yerno Don Fernando de Noroña: Venida de Don Duarte a Portugal: Grandes honras, i mercedes, que le hizo el Rey: Muerte deſte Principe, i lo ſucedido deſpues della, haſta entrar en el govierno deſte Reyno el Infante D. Pedro, ſiendo el Rey D. Alfonſo de ſeis años. Con lo demâs ſucedido haſta el de mil quatrocientos i treynta i nueve.


[VIDA DE DON DVARTE DE MENESES TERCERO CONDE de Viana.]

LIBRO SEGVNDO.

(1) HAlló el Conde en Ceuta en boca de todos, alabãças del ſezo, i valor, con q̃ D. Duarte governô en ſu auſencia; i eſtẽdiaſe la fama a los enemigos; los quales fatigados de miedo, por las rotas conſiderables, que havemos contado, no oſavan a deſmandarſe ni ſalir un paſſo, de lo màs aſpero, i oculto de las ſierras; de manera que con eſto Ceuta mâs parecia lugar metido en Heſpaña, q̃ frõtera de Berberia; porq̃ a eſta paz ſe acrecẽtava grã copia de baſtimẽtos, con que D. Duarte procuroprocuró ſiẽpre tener contenta, i mantenida la ciudad; i como era hombre recto, i no eſtava odiado por algun vicio; ſupo ganar la voluntad de todos; conciliando los extremos, de facil, i autorizado, en un medio agradable, que adquiria los animos màs rebeldes. Eſto obligò al Conde, a dexarle la deſpoſicion de todas las coſas; reſervandoſe ſolamente el conſejo, i ſuperioridad del oficio, en lo màs preciſo, i neceſſario de ſu perſona. Bien entendian los prudentes, que el hazer eſto ſin limitacion alguna, i en ſu preſencia, era introduzirle en la ſuceſsion de aquel cargo: i aunq̃ lo aprovavã muchos, q̃ no attendian a odios, ó enojos particulares, i miravan la utilidad publicas; Cõ todo havia otros, que de pura embidia lo murmuravan, ſeñalando algunas conveniencias; que conſideradas, más deſcobrian ſu paſſion, que fundamento de algun bien comun. Y como no ay maldad, que no tenga valedores, ô ſombra de algun bien, con que los malos ſiempre disfraçan ſus pretenſiones. Baſtaron eſtas para deſcomponer a D. Duarte, de ſuerte que pudo quitarle la embidia, lo que tan liberalmente le concedia la virtud. Diremos las cauſas, ſin las quales mal ſe conocẽ los effectos, ſiendo uno, i otro neceſſario para la inteljgencia de la hiſtoria.

(2) Deſpues, que los Portugueſes entendieron los bienes, que le reſultavan de la conquiſta de Berberia, una vez empeñados en ella con la ſuſtentacion de Ceuta, tomarõ eſta frontera para eſcuela adonde criaſſen ſus hijos, i aprendieſſen las primeras letras de la honra, deſdeñando el ocio de la patria, que entonces con la paz uniuerſal, que gozaua, iva debilitando los animos poco a poco. Guiados deſta conſideracion, entrò en Ceuta deſpues de aquellos cavalleros Soſas ya referidos, D. Sancho de Noroña, hijo tercero de los Condes de Gijon, i hermano de Don Fernando, yerno del Conde. Era eſto en los principios del año de mil quatrocientos, i treynta, i cinco. Y D. Sancho ſiendo uno de los maiores caualleros en ſangre, i virtudes deſte Reyno, llevó conſigo otros muchos, cõvidados de ſu liberalidad, diſcrecion, i agrado (calidades todas, que conſtituyen un buẽ corteſano, i hazen un ſeñor bien quiſto, i amable) ò inſtados tambien de ſu exemplo, que es el general provecho, que produzẽ las reſoluciones acertadas de los mayores. Con ſu gallardia reforçò el Conde el preſidio, porque (ſegun Gomez Eanes notò) paſſarõ de cincuenta cavalleros los que acompañarõ a Don Sancho, a ſu costa.

(3) Tentò el Conde feſtejar la entrada deſte hueſped, con diſponer alguna la tierra dentro del enemigo; porque D. Sancho no deſſeava otra coſa, ni el Conde le podia regozijar, como queria, con fieſta, q̃ màs le agradaſſe; q̃ ſolo eſtas ſe acoſtumbravan en aquellos lugares. Communicó eſte penſamiento con ſu hijo, i aſſentarõ ambos dar en Cencẽ, lugar de duzientas caſas, cinco leguas de Ceuta en la ſierra de Mexequiſe: i luego ſobre Tetuan. Eſta empreſa ultima no ſe declarò; porque tenia mucha dificultad, i el Conde temia hallar reſiſtencia en los fronteros, i quiſo cevarlos en la jornada primera, para facilitar la ſegunda. Apartò Don Duarte cinquenta cavallos, con la preſteza, i valor, que acoſtumbrava, i arrazò a Cencen, ſin dexarle piedra ſobre piedra. Importò la preſa un gran deſpojo de ganado, i otras preſeas de eſtima; porque era el pueblo rico, i los moradores con la diſtancia, i aſpereza del ſitio vivian deſcuidados deſte acometimiento.