(5) Señalòſe D. Duarte en eſte cerco con grãdes ventajas, ſerviendo de avẽturero; porque los pueſtos principales de exercito, ocuparon el Rey, los Infantes, i el Marques de Villa Vicioſa; i no ſacó menos fama de obedecer, que de quando mandava: porque ſabia ſer ſoldado tambien como capitan, preciandoſe ſolo de cumplir enteramente con la obligacion de la honra, ſin dar lugar a la vanidad, ó a la ſobervia, antes moſtró con una ſingular modeſtia, que no rehuzava nada por temor, ni aſpirava por codicia. El Rey pues en el acto de encargar eſte oficio a D. Duarte, procedio con toda la beneuolencia de palabras, i favores publicos, con que los Principes ſaben obligar a los ſubditos, quando quierẽ; que por la maior parte es, en la ocaſion, en q̃ juzgan les ſon meneſter. Al darle las llaves de la fortaleza, i el baſton de General, diſcurrio largamente por ſus merecimientos, eſtãdo preſentes los Infantes, ſeñores, fidalgos, i capitanes del exercito; i deſpues màs en publico, i en voz alta, de manera que lo eſcuchaſſen todos, mirandole con alegre, i ſerena frente, le hablò deſta manera.
No rehuzo el confeßaros (D. Duarte) por acreedor tan en publico, quando las deudas, en que me haveis pueſto, ni ſon ſecretas, ni de calidad, que olvidallas no ſea condenar yo miſmo mi reputacion. Siento los muchos, que os aventajan en los premios; no os igualando en los meritos: por ajuſtarme a ellos, os encargo deſta plaça; porque conoſco de vueſtro valor, que ſolo tendreis por merced la occaſion de exercitarle. Librome con eſto de una reſtituicion, en que os eſtava del govierno de Ceuta; pues ſe os quito ſin razon, haviendola vos ſuſtentado igualmente, que el Conde vuestro padre: pero ſiendo eſta la ſegunda fortaleza, que ganamos en Berberia, ſois vos el primero, con que podemos aßegurarla en eſtos principios; q̃ es quando las perdidas tienen la vehemencia de ſu dolor, i la vengança propria, maiores affectos: differentes alabanças merece, el que defiende una plaça recien rendida; de aquel que la conſerva, deſpues a largo tiempo de conquiſtada. Eſpero, que me ſirvais de ſuerte en eſta conquiſta, que os deva nueſtra Real corona mâs ciudades, que eſta, haziendola puerta, por donde entremos victorioſos a ſeñorear haſta Fez, a cuyo imperio puedo aſpirar ſeguramente, con vueſtro braço, i prudencia.
Callò, i D. Duarte pueſto de rodillas, reſpondiò en eſta forma.
Sereniſsimo Senhor, ya no me queda lugar de ſolicitar otro galardon a mis ſervicios, quando V. A. me aventaja tãto en repetirlos; premiandome el zelo, cõ que los hize, que es ſolo el que merece tanta ſatisfacion: en eſta de aora hallo el cumplimiento de mi deſſeo; pues confieſſo a V. A. una ambicion, que me abrazô ſiempre, i fue de morir por el ſervicio de Dios, i vueſtro. Haſta aqui no os puedo negar, que vivia quexoſo, i aun quiçâ impaciente, quando haviendo enemigos deſta corona, eſtava ſin las armas en las manos. Que honrado ay, ſeñor, q̃ no tenga por afrenta el ocio? La fortaleza ſin exercicio, eſtá cerca de entorpecerſe: dizelo la experiencia, i la virtud lo acclama; ſin ella, que valen dichas? Podran enriquecer a uno, però no honrarlo. Verdad es, que eſte cargo me deviades de juſticia, aun no entra aqui gracia, porque la guardo para ſuplicaros empleeis muchas en ſu conſervacion. Eſta es ciudad mâs vueſtra, que todas; pues la ganaſtes por vueſtro braço. No olvideis eſta gloria, que aumentarâ, ſin duda, dignidad a vuestra grandeza, en el grado, que và de lo adquirido, a lo heredado. Serâ uno de vueſtros titulos Reales, que el tiempo, ni la embidia podran borrar jamâs. Añadio a vueſtro abuelo algo de ſus proezas, el ſer ſeñor de Ceuta; pareciendole, que en nada moſtrava mâs ſu mageſtad, que en publicar ſus brios: dellos ſe originaron los Reyes, i ſolo tuvieron de Principes, lo que tuvieron de fuertes; obligaciõ es de los nueſtros mâs preciſa, pues ſe hizieron por ſu valor ellos miſmos: quedando por herencia deſta corona, conquiſtar imperios, de quien los goza tan ſin derecho, i razon, como eſtos barbaros; ſi tras deſto conſiderais eſta fuerça, vereis el empeño, que os dexa para conſervarla. No la reguleis por el tamaño, ſino por la importancia: fue eſcogida por los Moros para paſſage, i eſcala de Eſpaña. Eſtà, como veis, en lo mâs angoſto deſte eſtrecho; cõ maiores comodidades de madera, i puerto para navios, cõ que los enemigos infeſtavã toda eſta costa. Deſtas utilidades, que ellos poſſehian, nacerâ, ſin duda, la prieſſa, con que bolveran a conquiſtarla; que a mi ver, no tardarâ mâs, que en quanto llegue la perdida a la noticia del Rey de Fez; de ſu poder ſoy yo teſtigo. No lo advierto, porque lo tema, ſino para que advierta V. A. las obligaciones, que lleva a los ſoldados, que dexa en eſte preſidio. Es el favor de la milicia, credito, i autoridad de los Reyes: noteſe en ſus aumentos, i ſe echarâ de ver facilmente. Eſta merced ſola os ſuplico, que aunq̃ auſente, continueis en ver los peligros, i las dificultades, que allana vueſtro agradecimiento: ſingular grandeza de los Reyes, poder eſtar preſentes a los ſubditos en ſus hechos repreſentados en ſus capitanes, i mucho mâs en los beneficios, que les hazen. Frequentandolos, tẽdreis vaßallos valeroſos, imperios dilatados, enemigos ſiempre vencidos; i ſobre todo una fama glorioſa, que vencerâ tanto, como las armas; pues no la dâ menor cũplir con eſta obligacion.
Besòle tras eſto la mano, i con el todos los que ſe hallaron preſentes a eſte acto. Fue de increyble guſto; i los ſoldados viendoſe favorecidos dieron a vozes ſeñal de ſu alegria.
(6) Con la eleccion de D. Duarte ſe offrecieron de nuevo muchos cavalleros para quedar en Alcaçar; que eſto es otro bien, que alcança un Principe, quando acierta en lo q̃ elige; que grangea todos con la merced de uno. Compueſto al fin todo lo q̃ tocava a la defẽſa deſta frontera, deſpachó el Rey con la nueva, navios a Portugal, i cõ los màs del armada, ſe fue a Ceuta, donde llegò martes por la mañana veynte i quatro de Octubre. Alli acabò de concluyr otras coſas, i remunerô con muchas dadivas, i mercedes, a todos los q̃ le ſirvieron en eſta ocaſion, ſin haver otros memoriales, i conſultas, mâs que ſus ojos; que ſi ſer pudiera verlo todo, fueran fieles, i grandes ayudadores para el acertamiento de los Principes, haviendo aſsi muchos bien premiados, i muchos menos quexoſos; por la eſtrecheſa de algunos miniſtros, que la aconſejan a titulo de no cargar la hazienda Real; i quiçà ſolo para que aya màs para ſy, i ſus adherẽtes. Ruy de Pina, Gomez Eanes, i Damian de Goes, encarecẽ mucho los deſpachos generales, q̃ diò el Rey en aquella ciudad, ſin otra interceſsiõ, q̃ la de los merecimiẽtos, conociẽdo quan grande falta es en vn Principe, embiar un ſubdito de ſu preſencia, con el ſemblante, i coraçon triſte; porque no ay daño, q̃ llegue al de ſer Rey de vaſſallos mal contentos; por los grandes inconveniẽtes, que reſultã dello.
(7) Portòſe D. Duarte en el govierno deſta plaça, aunque pequeña, i limitada, de ſuerte que ſe echava bien de ver, el talento, que tenia para los maiores: i aſsi no moſtró menos lo que era en lo poco de un preſidio, que ſi governara una provincia entera; ſi biẽ con lo exterior de la perſona encubria eſta verdad, para cõ muchos, q̃ ſe muevẽ por apariẽcias a calificar los ingenios; porque hablava, comunmente poco, mas eſto con reſolucion, i modeſtia; de que naciò ſer juzgado por menos entendido de aquellos, que quieren con la lengua ſuplir la falta de la prudencia, i del animo.
(8) Naciale deſto, ſer tan prevenido, i maduro en ſus conſejos, que ya màs propuſo coſa, que no ſucedieſſe; con que adquirió gran reputacion mui util para la guerra, i tan importante, q̃ el enemigo lo confeſſava por adiuino de ſus penſamientos; aunque hazia deſto particular eſtudio deduziendo de los caſos, exemplos, i ſemejanças; i no ſe contentando con que las eſpias que de contino, embiava, inquirieſſen lo ſecreto de los deſignios, i ardides de los ſoldados; ſino tambiẽ el particular de los votos del pueblo, que las màs vezes deſcubre lo flaco, i fuerte de los eſtados.
(9) Sabia por eſta cauſa tanto de los enemigos, como de ſus ſoldados; entre los quales todo ſu cuidado empleò en reformar la diſciplina militar algo cahida, con los tiempos licencioſos, ya referidos; i para que eſta reformacion (que ſiempre ſuele ſer odioſa) tuvieſſe lugar, i buena diſpoſicion en los animos; començô a hazerſe primero amar, i luego a temer; de cuyos extremos formò un reſpeto agradable, para emendar los daños, que reſultan de la floxedad, i rebeldia, en obedecer la gente de guerra Portugueſa; porque en brios tan embotados poco obligava el amor, ſino ſe meſclara tambien la ſeveridad, que a ſolas cada coſa irrita màs de lo que aprovecha, i aſsi no le fue de pequeño trabajo, diſciplinarlos con clemencia, i caſtigarlos ſin ira.