(10) Para eſto fue grande expediente el modo, que tomó de vivir ſin diferenciarſe en nada de los demàs; antes haziendo documentos del exemplo, enſeñava con las obras, ſiendo el primero en el deſvelo, trabajo, i neceſsidad, con que remediava, i acudia a todos; tan incanſable, que en la ocaſion de los cercos (que veremos deſpues) no dava tres horas continuas al repoſo; alentando los cãſados, curando los enfermos, i rodeando los compañeros; llamando a todos por ſu nõbre, i cevandolos, con dadivas, ya de eſperanças, ya con honras publicas, i agradecimientos a la virtud militar, que en grado eminente luzia en eſte valeroſo capitan; acõpañavale una ſingular piedad, que lo hazia màs excelente; ſiendo ſu primera alabança el ſer tan religioſo en las coſtumbres, que ſiẽpre procurò, que ſus ſoldados no lo parecieſſen en las deſordenes; rehuſando admitir a los q̃ ſiguen eſte nõbre, por comodidad de ſus deleites. Deſta manera militava igualmẽte cõtra los vicios, q̃ contra los Moros; i andava tan cuidadoſo en quitar a ſu ſoldados occaſiones de offender a Dios, que más parecia Alcaçar el ceguer un monaſterio, que un preſidio.

(11) Si oya juramento, caſtigavale primero de palabra, i deſpues con alguna pena a los incorregibles. Quando permitia juegos, cõdenavalos en publico; porque deſta ſuerte los atajava con menos violencia, pues por darles guſto, no havia ſoldado, que vſaſſe de libertad, aunque fueſſe indifferente; que el deſſeo de imitarle, i complacerle, emẽdava la inclinacion, muchas vezes, quando el apetito la deſordenava por otra parte.

(12) Tenia gran cuenta en reſcatar los cautivos Chriſtianos, i para eſto vendia con gran liberalidad, haſta lo mas neceſſario de ſu caſa. Al igual deſta piedad, uſava otra, no menos digna de perpetuas alabanças; porque ya más ſe canſava en admitir, i favorecer Moros, que ſe reduzian a nueſtra ſagrada Religion; dandoles con el Baptiſmo (que era la libertad del alma) tambien la del cuerpo, i bienes, con que pudieſſen vivir modeſtamente; con que acariciò muchos por eſte modo; que deſpues de Chriſtianos fueron mui dañoſos al enemigo, por la conſtancia, i fidelidad, con que ſirvieron a D. Duarte en las entradas, q̃ continuamente hazia por ſus caſas, i poblaciones.

(13) Su liberalidad no exceptava perſonas, ni eſtados; porque en todos, con larga mano deſpendio ſiempre quanto pudo. En eſta virtud le encarece tanto Gomez Eanes, q̃ cuenta prodigalidades ſuyas, quaſi ſucedidas de ordinario. A Xeque Laros, Moro riquiſsimo, i el màs poderoſo de aquella ſierra (de que havemos de hazer mencion deſpues) alargò libremente el reſcate de un hijo ſuyo, a quien queria mucho, ſiendo gran cantidad de ducados, i otras muchas joyas de precio inextimable: i nota, que en menos de tres años diò màs de treciẽtos cavallos. De veſtidos, joyas, dineros, i otras coſas, es increyble lo que repartia por todos; pareciendo impoſible, que en hazienda tan limitada, como la ſuya, cupieſſe tanta largueza; porque es cierto, que ya màs ſalio de ſu preſencia ſoldado, ó perſona alguna afligida, ſin ſocorro, i conſuelo de ſu neceſsidad, ó diſguſto.

(14) Deſte animo tan generoſo en las dadivas, procedia el que moſtrava en las paſsiones, no ſiendo menos liberal en perdonar offenſas, quando no tocavan a la honra, de q̃ fue ſiẽpre mui eſcrupuloſo, aunq̃ no tanto, q̃ llegaſſe a deſcõfiado; mas era ſingular el brio q̃ hazia, de no ſolo tomar vengãça de enemigos, però en ſu lugar les hazia todo el bien, q̃ podia; entendiendo, q̃ ſolo los hombres cobardes eran vengativos, pues de medroſos deſſean matar a ſus contrarios, por librarſe aun de la ſombra de temer.

(15) Sobre todo amava grandemente a la verdad; i eran ſus palabras tan infalibles, que llegô a ſer la ultima confiança de los Moros, ſiendo ellos el miſmo engaño. Mas tiene la virtud el poder de hazerſe eſtimar de los que màs la aborrecen. Por eſto no ſufria, q̃ ſe trataſse, ni por eſtratagema, cõ nadie doblemẽte; dezia, q̃ la mentira nunca fue provechoſa, i la verdad era màs neceſsaria con los enemigos, que con los amigos. Fiados en ſu palabra ſolamente, i ſin otros rehenes deſempararõ los Moros a Tarifa en la toma de aquella ciudad, confeſſando, que no querian otra ſeguridad, que la promeſſa de D. Duarte.

(16) Concluyo con notar tres coſas, que por excelencia luzieron en eſte cavallero. Fue mui zeloſo del bien publico, i del ſervicio de ſu Rey; cuidadoſo del provecho de los particulares; i olvidado de ſu conveniencia; porque nunca tuvo oficio, en que no ſalieſſe màs pobre, de lo que auia entrado; ni pidiò coſa, q̃ no fueſſe en orden a ſus ſoldados; tan dexado de los aumentos proprios, q̃ ſolo tuvo de rico, el no haver ſido codicioſo; riqueza por cierto de gran eſtima, i valor; aunque eſta parte, como era en tiempos de un buen Rey, ſerviale de memorial para ſus ſervicios; porque holgava màs de dar premios, a quiẽ los merecia, que a quien los pedia: condenando con eſto a los Principes, que tienen por buena razon de eſtado, no hazer mercedes, a los que no tratan de ſuplicarlas; como ſi la peticion, i el ruego, fuera merecimiento: i aſsi màs quieren, que ſu corte eſtè llena de importunos, que ſu reyno de benemeritos; bien diferente de lo que deve hazer un Principe prudente.

(17) Partido el Rey, como avemos dicho, a Ceuta, lo primero, q̃ hizo D. Duarte en Alcaçar, fue pedir a Dios ayuda, i aciertos en ſu govierno eſtilo, que guardava ſiempre en el principio de ſus acciones; i por eſſo las acabava con tãta gloria. Deſpues bolviò los ojos a las coſas de ſu oficio. I conociendo quanto importava a los capitanes, que les ſalieſſen favorables los principios de ſus empreſas, porque en ellos ſe gana, ò ſe pierde el animo, i la reputacion, procurò reconocer la defenſa de aquella plaça. Hallòla poco fuerte en el ſitio por naturaleza, porque era en tierra llana, arenales todos, i pantanos; donde el arte ſolamente podia obrar, aunque con dificultad, algun reparo. El caſtillo baſtantemente fuerte; porque quedava en lo ſuperior de la ciudad: la muralla algo deshecha. Y aſsi acudiẽdo a reparar la parte, que los nueſtros deſmantelaron, hizo al rededor una profunda cava, a manera de dique, que facilmente ſe llenava de agua; i luego repartiẽdo por las puertas, i muro guardas, i centinelas, nombrò en los pueſtos de maior peligro, a los fidalgos de màs ſatisfacion; haziendo todo con tanta pontualidad, como ſi ſe viera cercado ya del enemigo. Al quarto dia ſalio el miſmo en perſona a reconocer la tierra del contrario; lo uno, por tomar lengua de ſus intentos; i tambien, por que era neceſsario limpiarla de lugares diſpueſtos para emboſcadas; i aſsi hizo tala general de arboles, viñas, i heredades, de q̃ havia gran copia por aquella parte de tierra firme, al rededor de Alcaçar.

(18) Los Moros, con el dolor deſta perdida, andavan por aquella ſierra incitandoſe unos a otros, con lagrimas, i alaridos; màs como gente vagabunda, que como hombres belicoſos: porque juntandoſe en tropas, ſin eligir cabeça, que los governaſſe, moſtravan unas vezes, que querian acometer la ciudad, i luego deſviandoſe, con el miedo (a manera de goſques, q̃ ladran de lexos, deſſeando morder la perſona, de que huyen) andavan derramados, ſin tener lugar cierto, mudando jũtamente las familias; porq̃ diſcurriendo por todos en ninguno ſe aſſeguravan. A eſta deſorden, i confuſion, ſe ſiguió un impetu, que fue cauſa de que un Moro valiente de aquella ſierra offendido de la deſtruicion, que Don Duarte hazia en las heredades (que aun miravan como ſuyas) incitandole la codicia màs que la honra: le enveſtiò con trecientos Infantes, que pudo juntar de aquella muchedumbre: i algunos cavallos de mejor reſolucion: mas los Portugueſes, ſiendo a penas cinquenta, lo recibieron de manera, que a los primeros golpes no oſarõ los Moros a paſſar a delante, con el brio primero; antes huyendo deſcompueſtamente, dexaron cautivo (como en pena de ſu ſoberbia) al Moro, que los acaudillava: deſte ſupo D. Duarte, como ſe eſperava en Tanjar al Rei de Fez, i como venia con penſamiento de cercar a Alcaçar.

(19) Reynava Muley Abdalà Moro robuſto, i de valor; ambicioſo de fama, aunque de animo ſervil, i ſujeto a privados, principalmente a Muley Aboacim Benantus; el qual ſiendo de ſangre de los Benemerines, con eſta qualidad tenia otras mui proprias para validos de Principes; como eran traça, diſsimulacion, ſufrimiento, i prudencia. Quando ſucedió la toma de Alcaçar, andava el Rey Moro en el Reyno de Tafilete, con propoſito de venirſe a Tremecen, por aſſegurar una rebelion, que le fatigava con amenazas; mas callãdola entonces por acudir al ſocorro de Alcaçar dió buelta a Fez, a toda prieſſa, i de alli ſe paſsò a Tãjar en tres jornadas; dõde aguardò el exercito, q̃ marchava màs de eſpacio, por el exceſsivo numero de gentes, que trahia.