(38) Sabia el de Viana todas eſtas diligencias, aunque las callava prudentemente; porq̃ deſcubriô embidia en el Conde de Villa Real; ambicion en el Infante D. Hernãdo; i brios en el Rey; i como no ſe hallava con fuerças capazes de luchar cõ tales emulos, remetia al ſufrimiẽto, i diſsimulaciõ eſte agravio, aũq̃ eſperava del, mayor gloria, porq̃ las prevenciones no ſe ajuſtavan a la neceſsidad, creciendo muchos inconvenientes con la dilacion, de ſuerte, q̃ pudo juzgar aliſonja de fortuna lo que muchos imaginaron que fuera ofenſa.
(39) En eſte verano fueron muy continuas las eſcaramuças, que el Conde tubo con los Moros, porque el Alcayde de Tanjar con la fuerça que todos los que de nuevo goviernã tienen en ſus principios, procurava emendar la fortuna de Xarate, deſeãdo avẽtajarſe, a los que haſta alli haviã peleado cõ el Cõde: mas deſengañoſe brevemẽte; porq̃ deſpues de haver corrido varias vezes a Alcaçar ſiẽpre con perdida, ſabiendo un dia por ſus eſpias, q̃ el Conde havia pueſto por tierra muchas aldeas del Farrobo, i Benavolẽſe, i ſe retirava cõ grã preza, le ſaliò al encuentro con quatrociẽtos i ſeſſenta cavallos, i mil peones. Trahia el Conde repartida ſu gente en tropas, que era menos la mitad, que el enemigo; i mandando adelantar la preza con la ſuya enviſtio al Alcayde, antes que el Moro ſe pudieſſe determinar en lo q̃ havia de hazer. Eſte repẽte deſcõpuſo al enemigo de manera q̃ cõ poca reſiſtẽcia ſe puſo en huyda, i el Cõde cõtẽtãdoſe cõ vẽcerlos, le hizo puẽte de plata, como dizẽ.
(40) A los diez de Iulio ſe jũtarõ los Xeques, de las ſierras de Anjara, Farrobo, i Benabolẽſe, i perſuadidos de uno màs venerable en canas, i conſejo llevados del miedo, i fama invencible del Conde ſe reduxeron a ſu obediencia. Eſta accion contradixeron muchos fronteros Portuguezes, pareciendoles quitaria la paz, la ganancia que hallavan en la guerra; mas el Conde anteponiendo el bien publico al particular, ſe la otorgò debaxo deſtas capitulaciones.
Serian tributarios del Rey de Portugal, dando por eſte reconocimiento dos doblas de oro cada padre de familias; biudas una; niños, i donzellas nada.
Eſtarian a la obediencia de los generales de Alcaçar el ceguer ſeguro de los Chriſtianos, i amparados de ſus capitanes.
No darian favor, ô conſejo a los Moros contrarios; i ſabiendo de ſus ardides, entradas, ô deſinios los revelarian luego al Conde ſin ocultar coſa, q̃ fueſſe en daño de los Portugueſes.
Darian paſſo libre por ſus tierras ſin alterarſe ni hazer otro movimiento; mantenimientos, i hoſpedaje a buen precio, i todo el trato de amigos.
Podrian libremente los Moros ſembrar i coger ſus coſechas, vender ſus fructos en Alcaçar, i por todas tierras de Christianos, no paßando de treinta los que fueren juntos a eſtas ferias.
Siendo neceßario acudirian con armas, perſonas a Alcaçar, ſerviendo cõ fidelidad, diligencia, i cuidado.
Eſto miſmo ſe havia de guardar puntualmente con los generales, i fronteros de Ceuta.