Lunes se decia lunes,
Trez horas antes del dia,
Cuando el Duque de Braganza
Con la Duqueza reñia.
El Duque con grande enojo
Estas palabras decia:
—Traidora me sois, Duquesa,{[198]}
Traidora, falsa, malina,
Porque pienso que traicion
Me haceis y aleivosía.
«No te soy traidora, Duque,
Ni en mi linaje lo habia.»
Echo la mano a la espada,
Viendo que asi respondia:
La Duqueza con esfuerzo
Con las manos la tenia.
—Dejes la espada, Duqueza,
Las manos te cortaria.
«Por mas cortadas, el Duque
A mi nada se daria,
Si no, vedlo por la sangre
Que mi camíza teñia.
¡Socorred, mis caballeros,
Socorred por cortesia!»
No hay ninguno alli de aquellos
A quien la favor pedia,
Que eran todos portuguezes
Y ninguno la entendia,
Sino era un pajecico
Que a la mesa la servia:
==Dejes la Duquesa, el Duque,
Que nada te merecia.==
El Duque muy enojado
Detrás del paje corria
Y cortole la cabeza
Aunque no lo merecia,
Vuelve el Duque a la Duquesa
Antes que viniese el dia.
«En tus manos estoy, Duque,
Haz de mi a tu fantasia,
Que padre y hermanos tengo
Que te lo demandarian,
Y aun que estos estan en España,{[199]}
Allá mui bien se sabria.
—No me amenaceis, Duqueza,
Con ellos yo me avernia.
«Confessar me dejes, Duque,
Y mi alma ordenaria.
—Confesaos con Diós, Duqueza,
Con Diós y Santa Maria.
«Mirad, Duque, esos hijicos
Que entre vos y mi había.
—No los lloreis mas, Duqueza,
Que yó me los criaria.—
Revolvio el Duque su espada,
A la Duquesa heria:
Diole sobre su cabeza,
Y a sus pies muerta caia.
Cuando ya la vido muerta
Y la cabeza volvia,
Vido estar sus dos hijicos
En la cama do dormia,
Que reian y jugaban
Con sus juegos a porfia.
Cuando asi jugar los vido,
Mui tristes llantos hacia:
Con lagrimas de sus ojos
Les hablaba y les decia:
—Hijos ¡cual quedais sin madre,
A la cual yo muerto habia!
Matela sin merecerllo,
Con enojo que tenia.
¿Donde irás, el triste Duque?
De tu vida ¿que seria?
¿Como tan grande pecado
Diós te lo perdonaria?
Cancionero llamado—Flor de Enamorados.{[200]}
14
Á la muerte del principe de Portugal
(De Fray Ambrosio de Montesino)
Hablando estaba la Reina,
En cosas bien de notar,
Con la infanta de Castilla,
Princesa de Portugal:
A grandes voces oyeron
Un caballero llorar,
La ropa hecha pedazos,
Sin dejar de se mesar,
Diciendo:—Nuevas os traigo
Para mil vidas matar:
No son de reinos estraños,
De aqui son d'este lugar:
Desgreñad vuestros cabellos,
Collares ricos dejad,
Derrubad vuestras coronas
Y de jerga os enlatad;
Por pedraria y brocado
Vestid disforme sayal;
Despedios de vida alegre;
Con la muerte os remediad.—
Entreambos á dos dijeron
Con dolor muy cordial,
Con semblante de mortales,
Bien con voz para espirar:
«Acabadnos, caballero,
De hablar y de matar,
Decid: qué nuevas son estas
De tan triste lamentar?
Los grandes reys de España
Son varios, ó vales mal?
Que tienen cerco en Granada
Con triumfo imperial.
A qué causa dais los gritos{[201]}
Que al cielo quieren llegar?
Hablad ya, que nos morimos
Sin podernos remediar.
—Sabed, dijo el caballero,
Muy rouco de voces dar,
Que fortuna os es crueldad,
Y el peligro de su rueda
Por vos hubo de pasar.
Yo lloro porque se muere
Vuestro Principe real,
Aquel solo que paristes,
Reina de dolor sin par,
Y el que mereció con vós,
Real Princesa, casar:
De los principes del mundo
Al mayor el mas igual,
Esforzado, lindo, cuerdo,
Y el que mas os pudo amar,
Que cayó de un mal caballo
Corriendo en un arenal,
Do yace casi defuncto
Sin remedio de sanar.
Si lo quiéres ver morrir,
Andad, señoras, andad,
Que ya ni ve, ni oye,
Ni menos puede hablar,
Suspira por vos, Princesa,
Por señas de lastimar,
Con la candela en la mano
No os ha podido olvidar.
Con el está el Rey su padre
Que quiere desesperar:
Dios os consuele, señoras,
Si es possible conhortar;
Qu'el remedio destes males
Es a la muerte llamar.
Cancionero de diversas obras.{[202]}