Manuel Bretón de los Herreros
(1796–1873)
EL SOLDADO Y EL CARRETERO
Bueno es ser comedido, mas no tanto
Que raye la modestia en tontería.
Fábula al canto.
Ya no podía continuar su ruta, 10
Con la mochila y el fusil cargado,
Pobre recluta.
Viéndole un carretero muy bizarro
En tal angustia, «¡Militar!», le dijo,
«Sube á mi carro.» 15
«De perlas me vendría, que voy muerto;
Mas si á pagar el porte se me obliga...»
«¡Eh! no por cierto.»
«Gracias. Bendigo al cielo, que me trajo
Tan buen padrino,» le responde, y monta 20
No sin trabajo.
«Ahora, bueno será dar un refuerzo
Al estómago,» dijo el trajinante.
«No: yo no almuerzo.»
«¡Eh! nada de melindres y pamplinas. 25
La bota tengo llena, y en la alforja
Pan y sardinas.»
Al fin, transido de hambre el buen soldado,
Aunque gravar temía su conciencia,
Toma un bocado.
Ya durmiendo, ya hablando al camarada,
Dejado había atrás el carretero 5
Media jornada;
Y todavía el mílite (¡da grima!)
No se había quitado la engorrosa
Mole de encima.
Ríe el otro y le dice: «El sol escalda, 10
¡Y aun la ruda mochila, majadero,
Veo en tu espalda!»
«Ya que me ahorro de pisar hormigas,
No es justo dar á la cansada mula
Nuevas fatigas.» 15
«¿Y alivias por ventura su molestia?
De ti y del carro y todo el cargamento
Tira la bestia.
No es tu propia carrera el castrense.—
«Pues ¿cuál?»—«Hazte, ya que eres tan pacato, 20
Fraile mostense.»