Manuel de Cabanyes
(1808–1833)
LA INDEPENDENCIA DE LA POESÍA
Como una casta ruborosa vírgen
Se alza mi Musa, y tímida las cuerdas
Pulsando de su harpa solitaria,
Suelta la voz del canto.
Léjos ¡profanas gentes! No su acento 5
Del placer muelle corruptor del alma
En ritmo cadencioso hará süave
La funesta ponzoña.
Léjos ¡esclavos! léjos: no sus gracias
Cual vuestro honor trafícanse y se venden; 10
No sangri-salpicados techos de oro
Resonarán sus versos.
En pobre independencia, ni las iras
De los verdugos del pensar la espantan
De sierva á fuer; ni, meretriz impura, 15
Vil metal la corrompe.
Fiera como los montes de su patria,
Galas desecha que maldad cobijan:
Las cumbres vaga en desnudez honesta;
Mas ¡guay de quien la ultraje! 20
Sobre sus cantos la expresión del alma
Vuela sin arte: números sonoros
Desdeña y rima acorde; son sus versos
Cual su espíritu libres.
Duros son; mas son fuertes, son hidalgos 25
Cual la espada del bueno: y nunca, nunca
Tu noble faz con el rubor de oprobio
Cubrirán, madre España,
Cual del cisne de Ofanto los cantares
A la Reina del mundo avergonzaron,
De su opresor con el infame elogio
Sus cuitas acreciendo.
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