Manuel María de Arjona

(1771–1820)

ESPAÑA RESTAURADA EN CÁDIZ

(Oda dedicada á la memoria de Juan de Padilla)

Sal del sepulcro, deja tu mancilla,

Revístete de luz y de grandeza,

O sombra glorïosa de Padilla,

Que grata España á venerar empieza, 10

La España, que á un patíbulo afrentoso

(¡Gime, oh patria!) la vida vió entregada

Del ciudadano fiero y generoso

Por quien Castilla fuera reengendrada.

Vuela al cadalso el águila insolente, 15

De su triunfo ufanándose inhumano,

Y la corona arranca de la frente

Del héroe más ilustre castellano.

Murió tu libertad, oh patria mía;

La Austria altiva te ciñe las cadenas; 20

Vengad, cielos, vengad su tiranía;

Oh vencedor, tú á muerte te condenas.

Tiembla, tirano; á tu pesar, del cielo

Baja al suplicio la virtud llorosa,

Y al héroe moribundo rasga el velo 25

En que se encubre edad más venturosa.

«Muere, le dice, con heroico aliento;

Tu sangre será el fuego que algún día

Llegando España hasta el postrer momento,

La vuelva á su primera valentía.

«¿No ves dó quiebra la ira poderosa 5

El Atlántico mar, una luz grata

Que crece poco á poco, y victoriosa

Por los dos hemisferios se dilata?

«Ya las columnas de Hércules altares

Son de la libertad; allí la España 10

Une, á pesar de los inmensos mares,

Sus hijos, que gozosa en llanto baña;

«Y á su seno estrechándolos piadosa,

Sus manos lleva á la sagrada pira,

Que á la de Mucio emula, y orgullosa 15

Odio eterno á tiranos les inspira.

«¿Juráis, les dice, libres y atrevidos

Lavar la mancha que imprimió en mi frente

La austriaca tiranía, y sometidos

Nunca veros á déspota insolente? 20

«¿Juráis que á ese tirano, cuyo imperio

Medrosos reinos con infamia humilla,

No sufriréis que en torpe cautiverio

Incline vuestra madre la rodilla?

«—Juramos,» claman: agitado el viento 25

Lleva en vuelo los gritos hasta el Sena;

Y del libre Español el noble intento

Del esclavo francés es mengua y pena.»

Así gozoso el inmortal Padilla

Miró las glorias de su patria amada, 30

Al tiempo que la bárbara cuchilla

Sobre su cuello descendiera airada.

Mas de su espada, que aun gloriosa vive,

Ármate, España, y al tirano aterra;

Y en tu naciente libertad recibe

Nuevo valor para tu honrosa guerra.

Así Roma triunfó cuando su asiento

El Janículo daba al Rey de Etruria;

Así cuando del galo fraudulento 5

Quiso con oro redimir la injuria.

Dada la gloria que á Camilo sea

A ti ley sacrosanta, por ti España

No otro laurel ni triunfo ya desea

Que eternizar en paz tan alta hazaña. 10

IV
POESÍAS DEL SIGLO XIX