CAPITULO TREZE

En el qual se scriue como por yndustria cautelossa de Orsua fueron muertos y desuaratados los negros y preso su rrey Bayamo, con la mayor parte que biuos quedaron.

Zerca del morro o zerro donde los negros tenian su alojamiento o casi al pie del, estaua un pedazo de llano o playa muy medanosa[206] e harenosa, donde Bayamo acordo y conzerto que el general Orsua se pasase con su jente, para el qual efeto el mesmo Bayamo hizo a sus negros que hiziesen ciertas cassas y buhios donde los españoles se alojaron y pasaron; y fue el trato de los unos y los otros mas ffrequentado y comun, de suerte que casi todos los dias se estauan muchos negros con los españoles exercitandose los unos con los otros en saltar, correr y en tirar barra y en otros apacibles pasatienpos, y sienpre auia que uencer y nunca faltaua quien se enbriagase y fuese borracho a su casa, en el qual tienpo fue nezesario que Francisco Gutierrez boluiese al Nombre de Dios por mas rregalos para los negros y bino y por mas fino tosigo, porque el que antes avian traydo se auia yntiuiado y en alguna manera perdido la fuerza; y con la torna buelta de Gutierrez, asi los negros como los españoles se rregocijaron grandemente, porque les parecia que todos heran o auian[207] de ser partizipantes de las cosas y rrefresco que trairia, y asi siempre, asta el dia del conuite, nunca faltaron particulares almuercos y beueres que algunos soldados, de yndustria y consentimiento de su capitan, hazian a los negros que uajauan del pueblo al alojamiento de los españoles. Asi mesmo suuian algunos españoles a la fortaleza y rrancheria de los negros con color de amistad a uer y rreconozer lo que dentro avia. Otras uezes se yban algunos soldados y negros todos juntos a monterias de puercos y otras fieras que ay por aquellos montes, mas por uer y rreconocer la tierra que por la rrecreacion que hen ello se podia tomar, con los quales entretenimientos se azerco e llego el dia del conuite, al qual uajaron de lo alto el rrey Bayamo con asta quarenta negros de los mas principales y mejores que en su conpañia tenia. Toda la otra canalla de negros se quedaron en sus cassas, casi rrecelandose que la mucha amystad de los españoles auia de rredundar en daño suyo. Las cosas nezesarias para la comida estauan ya prevenidas y las mesas puestas, y algunos arcabuzeros y rrodeleros puestos a punto escondidamente en la rrecamara que Orsua en su buhio tenia, de suerte que ni podian ser uistos ni heran echados menos, porque todos los demas soldados se andavan por el alojamiento al parezer de los negros con muestra de descuidados, pero en lo ynterior andauan ya carcomiendose y desaziendose, porque la comida fuese ya acauada por uerse ya rrebueltos y a las manos con los esclauos y quytalles de poder algunas rriquezas si las tenian.

El capitan Orsua[208], con algunos de sus principales, se sento a la mesa, y con ellos el Bayamo y todos los negros que con el venian, y alli les fue dado de comer segun lo tenian adereszado lo mejor que en aquel lugar se pudo hazer; andaban dos escaciadores dando de ueuer a la gente: el uno traia un frasco con uino limpio para los españoles, y el otro vn pichel[209] con lo atosigado para los negros; pero de tal manera se seruia esto que ni se echaua de uer el engaño ni con el tosigo se hizo daño ninguno a los españoles, ni menos obo en el ynterin que a la mesa estuuieron ninguna turbazion ni acidente por donde fuesen sentidos ni descuuiertos los nuestros.

Fue, pues, la conclusion y deshecha desta hobra que despues de auer comido, Orsua finxio querer dar algunas dadiuas a todos aquellos negros que con el auian comido, y despues de auerse leuantado Francisco Gutierrez y Francisco Diaz de la mesa, se entraron en la rrecamara de Pedro de Orsua, donde tenian la cantidad de camisas y bonetes y machetes y otras cosas desta suerte, que heran menester, y alli entrauan los negros vno a uno, y rrecevian de mano destos dos capitanes vna camissa y vn machete o lo quel negro pedia, y con esto le davan en señal de mayor amistad vna buena taza de uino mezclado con tosigo o ponzoña, y como casi todos se leuantauan enbriagados de la mesa, y la enbriaguez sea cosa que le acreciente demasiadamente la sequia, veuian los desuenturados todo lo que les dauan, sin echar de uer lo que hera, y asi vuo salido de la rrecamara con este rrecaudo en el cuerpo y otro entrado, fueronlos desta manera dispidiendo a todos hasta que solamente quedaron con Bayamo tres capitanes y otros tres o quatro negros, vno de los quales entro por su porcion, como los demas auian echo, pero sucediole peor, por que yendole Francisco Gutierrez a dar vna camissa, en la qual lleuaua escondida o cuuierta una daga, se la metio por el lado izquierdo, y atrauesandole con ella el corazon no le dio lugar a que se quexase ni hablase palabra ninguna, mas mudamente cayo en el suelo y muriendo fue todo vno, y disimulando con esto llamaron otro negro de los que con Bayamo sobre mesa auian quedado, el qual, como fuese entrado, y quisiese hazer con el lo mesmo que con el de antes, sintio o bio la zelada y comenzo a alterarse y a dar vozes diciendo: traicion, traicion. Bayamo y los demas negros que con el estauan, oyendo esto, quisieronse leuantar, dando las mesmas uozes, pero hallaron sobre si la gente que Orsua tenia preuenida, por los quales fue preso y constriñido el y todos los demas que alli estauan a estarse quedos; y asi fueron aprisionados todos.

Los demas ssoldados que estaban a punto, esperando oyr prencipio deste alboroto, al momento tomaron las armas que tenian a punto, y juntandose la mayor parte dellos con sus capitanes, con toda la presteza del mundo acudieron a tomar el fuerte y alojamiento de los negros, y lo suvieron y entraron sin ninguna rresistenzia, porque los que en el auian quedado, uiendo desde lo alto el tumulto que en vn prouiso[210] se avia mouido en lo uajo, y presumiendo el daño que dello les podia uenir, se turbaron de tal suerte que de todo punto les falto el brio y animo para tomar las harmas y resistir la suuida a los nuestros, lo qual por pocos que fueran lo pudieran muy bien hazer, por ser puestas tan en su fauor todas las cosas de aquel alojamiento y tan aspera su suuida; pero como la turbacion de los casos rrepentinos quite con su azeleracion toda consideracion y prudencia y suspenda las mas vezes todos los efetos del animo por uiguroso que sea, hizo tales efetos en todos estos negros, que dandose a huir por las partes contrarias de donde los españoles suuian, les dejaron franco todo el alojamiento y fuerte, sin quedar en el persona ninguna de las que tenian dispusicion para huir, porque algunos negros de los que se auian hallado en el conuite, auiendo ya suuido en lo alto, y juntamente con su suuida llegados los efetos de la ponzoña al corazon, se hallauan por aquel suelo tendidos vasqueando y meneandose de una parte a otra con rrauia y dolor, a punto de espirar, y alli los soldados los acauauan de quitar la uida con grandes cuchilladas y estocadas que les dauan. Otros destos negros heran por los mesmos soldados hallados por el camino y comencados a tocar y turbar aun que no del todo caidos, pero de tal suerte lastimados que ni podian huir ni desuiarse del camino, a los quales los soldados, como yban pasando, les yban picando con las espadas sin detenerse cosa alguna; pero estas picaduras hazian o davan de tal suerte que muchos metian sus espadas hasta la cruz por los cuerpos de los negros atosigados que alcanzauan, y asi los yban dejando atras atrauesados los cuerpos de una parte a otra: heridas zierto mortales, y que sin tener los cuerpos la ponzoña que tenian, vastauan a dalles la muerte de todo punto.

Despues de tomado el alto y apoderados los españoles en el pueblo y fuerte, el capitan Pedro de la Fuente, con hasta beinte soldados, se dieron a seguir el alcanze de los negros que casi juntos yban de huida. Hallaronlos enbarazados en pasar vn rrio que por yr crecido les ynpedia el pasaje, donde los negros, boluiendo los rrostros atras, constreñidos del ynpedimento que delante tenian, que no los dejaua pasar, comenzaron a defenderse y a pelear como aquellos que ya juzgando azercarseles la muerte, querian canuiar y bender las uidas vien bendidas o conseruallas con las armas, y asi peleauan terriblemente, defendiendose; pero los españoles, con los arcabuzes que lleuauan, derriuaron ocho negros, con que atemorizaron y aflixieron grandemente a los demas que por reparo y guarda de los demas de sus espaldas tenian la creciente del rrio donde estauan arrimados, en el qual se fueron rretirando y metiendo poco a poco, asta que todos juntos y de tropel, asidos vnos de otros con grandisima presteza, se metieron en la corriente y canal del rrio, y en vn punto se hallaron de la otra uanda, donde se pusieron con mas seguridad a estoruar y defender el pasaje a los nuestros, los quales, despues de auer echo su posible y dever, se boluieron a rretirar al fuerte o alojamiento de los negros, donde hera ya suuido el general Pedro de Orsua con el rey Bayamo y los demas prisioneros. Auianse asi mesmo recoxido y buelto al propio fuerte muchos negros y negras uiejas que por la deuelidad de su naturaleza no se atrevian a seguir el camino que los demas y otra chusma de gente menuda.

Los soldados, aconpañandose los vnos a los otros, se dieron a rrecorrer las estancias y cortixos de labor que por alli cerca tenian los negros, donde hallaron y prendieron «los estancieros que los guardauan»[211], otros negros y negras que estauan y hallauan muy descuidados deste suceso. Heran grandisimas las labranzas de platanos que estos esclauos tenian hechas y sazonadas para su sustento, sin maiz, yuca, batata y otras legunbres que cultiuauan y senbrauan para su comer. El despojo que los soldados ovieron aqui no fue de mucho valor, y asi fue poca la medra que los soldados sacaron de esta guerra.

Ursua, viendo que hera trauajo ynutil y muy bano el andar su gente, y el con ellos, por aquellas montañas y sierras a monteria de negros, y que despues de muy cansados y trauajados los soldados no habrian hecho cosa alguna que aprouechase por las causas poco a rreferidas, trato en gran puridad, aunque cautelossamente con Vayamo, que diese horden como toda su gente y negros que andauan diuididos, se juntasen y congregasen alli con el y que juntos se hirian a Nonbre de Dios, donde de consentimiento de aquella ciudad y de la de Panama se poblaria un pueblo en comarca conuiniente, en el rrio que dizen de Francisca[212], que es lugar pasajero y acomodado para la biuienda de los negros, con tal aditamento: que todos los negros que de Panama y Nonbre de Dios se huyesen de alli adelante, fuesen obligados dentro del tercero dia el rrey Bayamo y sus negros y ciudadanos a boluello a su dueño, y demas desto que tuuiese cargo de proueher a los pasajeros y harrieros de lo nezesario para el y para sus jumentos, pagandoles zierto y moderado prescio; y por aqui le fue entremetiendo otras cautelosas palabras que le quadraron y asentaron muy mucho a Bayamo y a los que con el estauan presos, y les parecia que bendria en efeto y se cunpliria a la letra, por lo qual comenzo luego a enuiar ha llamar por todas partes el rresto de los negros que auian quedado uibos, los quales comenzaron a juntarse por el llamamiento de su rrey y venir poco a poco de tal suerte que dentro de cinquenta dias vinieron a estar todos los mas juntos en el fuerte, con los quales asi mesmo se comunico el negocio y les parecio muy bien y cossa muy azertada, y se aseguraron mucho con esta cautela, con los quales se partio Pedro de Orsua, despues de auer rreposado dentro en el fuerte dos messes; y en el camino quito las prisiones a Bayamo, por hazer del ladron, fiel; pero luego que llegaron a Nonbre de Dios fue preso el negro rrey Vayamo y algunos de sus capitanes.

De alli fue, con todo rrecaudo de guardas e prisiones, enbiado a Piru, a la ciudad de Lima, donde estaua el Uissorrey, para que lo uiese e hiziese del lo que quisiese. El Uisorrey rreciuio alegremente a Bayamo, y lo honrro, dandole algunas dadiuas y tratando vien su persona, y dende alli lo ynbio a España. Todos los demas negros fueron asi mesmo pressos y dados por sclauos del Rrey y enuiados a bender fuera de aquella tierra a diuersas partes, para que alli no obiesen nueuas juntas ni quedasen rrastro de tan mala semilla.

Los vezinos y mercaderes de estas ciudades solenizaron con grandes fiestas y rregocijos publicos el desuarate y prendimiento de estos esclauos, dando grandes muestras de agradecimiento a Pedro de Horsua y haziendole grandes ofrecimientos de dineros por la mucha y buena diligencia que en esta guerra auia puesto, y por la hobra tan sseñalada que les hizo en linpialles la tierra de vna tan crescida quadrilla de ladrones y salteadores quales estos heran; y despues aca no auido otra junta de negros en esta tierra que engendrase sospecha ni temor en estos pueblos, tal como el que de los que e dicho se tubo.