SCENA IV.

Capitan DANTE, NARTICOFORO.

DANTE. Ahora decidme cuantos mil hombres quereis que yo envíe á los infiernos.

NARTICOFORO. Uno uomo solo, vecchio decrepito, veternoso e silicernio.

DANTE. ¡Ah, cuerpo de mis males! mirad lo que me dice, por vida de quien soy, que me agraviais en ello, que haya yo de atreverme á matar un viejo podrido, moho de la tierra, no es posible, porque solo en el desenbainar de esta mi espada, es tanto el aire que hace, que es bastante para hacer hundir una nave. Y al solo moto de mi persona se estremece la tierra como si por ventura fuera un terremoto. Y en fin soy tal que donde hinco mis ojos, pego fuego.

NARTICOFORO. Non m'era ancora pervenuto ad aures cosa alcuna di queste tue prove.

DANTE. Pues, ¿como no habeis oido por estos mundos mis grandes valencias?

NARTICOFORO. Nunquam, non mai.

DANTE. ¿Sabeis porqué? en solo poner mano á mis armas, el temblor de los enemigos es tan grande que luego vereis huir quien por acá y quien por acullá, quien se nasconde y quien muere de temor; y de esta manera jamás ninguno vee lo que yo hago.

NARTICOFORO. Dunque, io son nato secundis avibus, ché mai non m'accadde vederlo.

DANTE. Pues, decid de que muerte quereis que le hagamos perecer: toma este librecillo donde están dibujadas seiscientas suertes de muertes, escoje cual quereis que le hagamos provar.

NARTICOFORO. Per dirvi il vero, non vorrei mandarlo all'orco.

DANTE. ¿Que horca? Valgate todos los diablos, ¿que soy yo por ventura verdugo, que tengo de ahorcar?

NARTICOFORO. Orco, idest, cioè alle case di Dite, nel Tartaro abissale: cioè che non vorrei ucciderlo.

DANTE. ¿Como si dijese cortarle un brazo, las piernas, o llevarle medio casco?

NARTICOFORO. Non tanto, no.

DANTE. Pues, ven acá: quiero yo que le hagamos una burla.

NARTICOFORO. Dic sodes, dite di grazia.

DANTE. Sabed que yo tengo una espada de corte tan delgada y sutil que, dándole por detrás muy diestramente, le cortaré la cabeza con tanta destreza que apenas sentirá si es pulga que le morde; y andará sin saber que está descabezado, y cuando irá por abajarse, caerá la cabeza acá y el cuerpo acullá, y asi se le saldrá afuera la sangre y el ánima.

NARTICOFORO.

Purpuream vomit ille animam sanguine místam, Vitaque cum gemitu fugit indignata sub umbras.

Ma questa mi pare una deterrima burla per lui.

DANTE. Quereis que le haga morir con un resuello o con un esternudo.

NARTICOFORO. Dunque, si può interficere un uomo con queste cose?

DANTE. Espera, que os lo quiero hacer ver, aheh, aheh.

NARTICOFORO. Apage, apage, non vo' veder questa esperienza, io.

DANTE. Non puedo yo obras obrar con mis manos con tanta lijereza que donde toquen no despedacen carnes y huesos de tal manera que se pueden hacer salchichas de ellas; pero matemosle con un espanto.

NARTICOFORO. Come con lo spavento?

DANTE. Yo me paro el rostro en acto tanto fiero y espantable que non hay hombre que en viéndome no se hiele de cabeza á pies de temor, y que no le venga la cuartana.

NARTICOFORO. Dubito che la quartana non la facciate venire a me.

DANTE. Cuando vuelvo mi cara, cerrad los ojos y no temais.

NARTICOFORO. Cosí farò.

DANTE. Pues ¿donde está este, que hemos de enviar a los reinos de Pluton? A las armas, cuerpo de quien me parió, que es esto? Ya es hora de almorzar y no he matado una docena de hombrecillos; porque juro que en diez anos no he estado tan ocioso como ahora.

NARTICOFORO. Qui abbiamo avute le risse e le altercazioni.

DANTE. ¿Habeis hecho tañer las campanas á muerto?

NARTICOFORO. Non io.

DANTE. Andad, que no es mi eostumbre poner mano á la espada sino que primero la haga tañer. Ppu, ¡ya me viene el hedor de su cuerpo podrido!

NARTICOFORO. Vo dunque. Mi allargarò piú tosto per il timor che mi assale.

DANTE. Ahora bien, andad, que yo entretanto sacaré mí.