Con sus nervudos brazos no cansados 20

Desolación del bárbaro enemigo

Eran siempre en la lid espantadora.

¿Quién diera á mi deseo

Tantos lauros contar? Cada llanura

Fué campo de batalla, 25

Cada colina vencedor trofeo;

Los sitios mismos que el baldón miraron,

Miraron la venganza, y las afrentas

En torrentes de sangre se lavaron.