Estorbad que, humillada la inocencia,

Bata sus palmas la calumnia impía.

Estorbadlo, Señor, por la preciosa 10

Sangre vertida, que la culpa sella

Del pecado de Adán, ó por aquella

Madre cándida, dulce y amorosa,

Cuando envuelta en pesar, mustia y llorosa,

Siguió tu muerte como heliaca estrella. 15

Mas si cuadra á tu suma omnipotencia

Que yo perezca cual malvado impío,