Dos soldados, peones de los del capitan Bautista, se adelantaron y entraron en vna plaza que el pueblo hazia, con sendas vallestas deuajo del brazo y sendas jaras en las manos, y como no uieron gente ninguna naturales del pueblo ni a los conpañeros que auian dejado en guarda del maiz, comencaron a tañer o tocar con las jaras en las ballestas, diciendo casi por donaire coche, coche, que en lenguaje de aquella tierra hera como decir: aqui no puede auer si no uenados. Estando con esto descuidados, vieron rrastro de los de a cauallo y admirandose dello, sin poder uir fueron tomados y desarmados y puestos a rrecaudo. Luego llego el clerigo al pueblo, cauallero en vn cauallo y una adarga y una lanza. Salio a el Agustin Delgado, y sin hazelle mal, de un recatonazo que le dio, le derriuo del cauallo auajo y lo desarmo, y dio sus armas y cauallo a otro soldado, y pareciendoles ser ya sentidos, salieron de la enboscada y comenzaron a prender los desordenados y descuidados soldados que marchando venian.
El capitan Bautista sintio el alboroto, y al primero que vio fue al capitan Nieto, a quien el auia desarmado, y enderezando sus palabras contra el, dijo a uoces a Nieto: soldados, matadmelo. A esta coyuntura llego el capitan Agustin Delgado, que con ciertos conpañeros auia salido por otra parte del rrobledal, e yendose para el capitan Batista, que con buen senblante le espero para conuatirse con el, le dio vna lanzada en vn brazo que se lo paso y lo derriuo del cauallo, y alli lo prendio. Los soldados que junto a Bautista uenian, viendo a su Capitan caido, y teniendolo por muerto, dieron la vuelta rretirandose hazia los que atras venian, y dandoles noticia de lo sucedido a su Capitan, se comenzaron a esparcir mas de lo que uenian, y a meterse por arroyos y arcabucos a esconder, y los de Jeronimo Ortal en su seguimiento, a muchos de los quales aprendian y desarmauan.
Entre estos soldados de Bautista auia vn honbre muy rrobusto de cuerpo y fuerzas y que por auer seguido la uaqueria hera tenido por rrecio honbre de a cauallo, y con los demas yva en huida con su cauallo, lanza y adarga, en cuyo seguimiento yva solo el capitan Agustin Delgado, y como el uaquero se uiese solo y al Delgado tras si, boluio las rriendas a su caballo diciendo al capitan Delgado: mucho e deseado uerme solo contigo, y en esta forma; el Delgado le dijo que aquel hera tienpo y lugar comodo para efetuar lo que quisiese, pues la ocasion les yncitaua a hello, y con esto comenzaron a escaramucear con sus armas y cauallos, en la qual escaramuza el Delgado dio al vaquero vn golpe con el cuento o rrecaton de la lanza, por no matallo, que lo derriuo en el suelo y alli lo desarmo y dio el cauallo y armas a vno de sus soldados que zerca venia, y unos vyendo y otros rrindiendose y otros siendo presos por fuerza, fue desuaratada la conpañia y gente del capitan Bautista de la forma dicha, con que el pago su atreuida y loca demasia de que auia usado con el capitan Nieto, y sus soldados perdieron la furia y brio con que blasonauan en ausencia de sus contrarios.
De otros dos desuaratos nacio vn comun rrefran en aquella prouincia que tura asta este tienpo, y es que, como a esta gente de Sedeño les sucedio tan mal y fueron desuaratados y rrendidos de tan poca gente, quedaron ynfamados, no solo de mal afortunados, pero de couardes, apocados y auichilados[518], por lo cual, quando de ay adelante se hallaua vn soldado que, o por serle contraria la fortuna y por ser el para poco y de poco animo, le sucedia mal sus negocios, se dezia del: es un pecador de los de Sedeño, y oy en dia, como e dicho, se dize a los tales.
CAPITULO SEIS
Como Jeronimo Ortal, despidiendo al capitan Bautista y a los que heran de su opinion, se metio con los que le quisieron seguir la tierra adentro, en demanda de Meta, y como fue muerto Agustin Delgado de un flechazo.
Avida esta uitoria, Geronimo Ortal se rrecoxio con todos los prisioneros y despojo al pueblo del principal Diego, y poniendo la guarda quera razon en los uencidos, descanso aquella noche con demasiado contento, por estar bastantemente satisfecho de su ynjuria.
Algunos soldados de los de Bautista, que en el conflito de la batalla se auian escondido en arroyos y arcabucos zercanos, por gozar de la clemencia y misericordia, se uinieron de su voluntad a presentar ante Jeronimo Ortal. De toda la gente de Bautista solamente escaparon asta veinte honbres que en cauallos, vyendo, se fueron a la costa, donde estaua la gente del capitan Vega; y aunque Gironimo Hortal ynbio tras ellos para los prender y auer cunplida uitoria, porque no ouiese quien contra el se rrehiziese, pero no pudieron ser auidos ni alcancados.
Otro dia siguiente el Gouernador junto toda la gente del capitan Bautista, y dandoles noticia de la jornada y derrota que pensaua seguir la tierra adentro, les dijo que a todos los que con el quisiesen yr les volveria todas sus armas y cauallos y lo demas que se les ouiese tomado, y que serian galardonados tan por entero en la tierra que descubriesen y poblasen como los demas que sienpre le auian seguido, y que los que se quisiesen voluer a la costa, que les daria licencia para hello, pero que no les pensaua voluer cosa alguna de lo que se les auia tomado. Todos los mas de los soldados de Bautista se declararon y ofrecieron de yr con Jeronimo Ortal, y los demas con su capitan Bautista fueron despedidos y enviados desnudos y despojados y con sendas uaras en las manos a guisa de rrendidos.
Hallose Jeronimo Ortal con mas de ciento y cinquenta honbres, a los quales declaro particularmente su yntencion, y les dijo como queria yr por tierra y proseguir su jornada e yr en demanda de Meta, pues Dios auia sido seruido de dalle tan buen aparejo de gente y armas. Los capitanes y soldados todos vinieron hen ello y desde luego se pusieron a punto de caminar y comenzaron a entrar la tierra adentro, marchando siempre casi al Poniente.