Nauegando Hordas y Matruenco yua[368] muy temeroso de que su yda en España le auia de suceder mal, por rrespeto de que Don Diego de Hordas hera muy conocido y fauorecido en Corthe y[369] se allaua falto de fauor, y temiase de algun graue castigo, por la qual ocasion deseaua y procuraua por todas uias la muerte a Don Diego de Hordas, la qual en el propio nauio le uino a dar, y fue de esta manera: que segun paresze, estando Pedro Hortiz de Matruenco en la isla de Cuuagua, llego alli vn jinoues, voticario, que traia zierto artificio para sacar perlas, y por causas que al Pedro Hortiz le mouieron, tanvien lo desuarato y prendio como a Ordas, y lo dejo rresidir alli, y al tienpo que tenia preso a Don Diego de Ordaz le dijo a este uoticario que le hiziese plazer de hazer tres pildoras o bocados ponzoñosos con que pudiese matar tres casiques o principales de Tierra Firme de quien se temia que le andauan por hazer mal o daño, y que porque no fuesen sentidos de sus suditos y se le alcase y rreuelase toda la tierra, los queria matar disfrazadamente. El uoticario, creyendo ser asi, le hizo los uocados que conuenian, los quales Pedro Hortiz de Matruenco no dio por entonzes a Hordas, temiendose ser descubierto o sentido o teniendo confianza que la Audiencia de Santo Domingo daria por bueno y aprouaria todo lo quel auia echo, y saliendole muy contrarios sus desineos y lleuandose todauia consigo los vocados de poncoña que el uoticario le auia echo y dado en Cuuagua, tomo forma y manera como darselos a comer disfrecadamente a Don Diego de Hordas, el qual desde a muy poco tienpo cayo supitamente muerto; aunque otros dizen que rreuento, lo qual yo no tengo por cierto, porque si rreuentara era presuncion de que le auian dado poncoña, y asi, sobre sospecha, pudieran prender a Pedro Hortiz de Matruenco y descubrirse la maldad. Mas como es cosa tan hordinaria o que muchas vezes acaeze el morir supitamente, no se presumio nada contra el que lo auia muerto, y asi lo echaron al mar; y en auer sido Don Diego de Ordaz muerto ynopinada y desastradamente, parecio ser permision divina y justo castigo de su seueridad y arrogancia, con que auia sido causa que muchos españoles, desesperados del trauajo y hanvre y malos tratamientos que les hazia e la nauegacion del rrio Uriaparia, como atras se a contado, desesperados se metiesen por montañas y arcabucos, donde miseravlemente perescieron; y asi vino a ser sepultado en los vientres de los peces el que fue causa y ocasion que sus proximos y hermanos, que por no sufrir su yntolerable condicion el les dio por sepulcros los tigres, leones, caimanes y otros fieros animales.

En esta sazon auia proueido Su Magestad vn juez de rresidencia para Cubagua, y la nao que lo traia encontro en el camino con la nao en que auia partido de Santo Domingo Don Diego de Ordas, y hablandose y saludandose, se dieron noticia los vnos a los otros de la muerte de Don Diego de Ordas, y la misma nueua se le dio a la jente que en la nao Marineta venia despaña en socorro de Don Diego de Hordaz, de la qual se a echo mencion atras; y sauiendo la jente de la nao Marieta la muerte del Gouernador, se uinieron a Santo Domingo derecho, donde[370] esparcieron y cado uno se fue por su parte, como ouejas sin pastor, y el juez se fue derecho a Cuuagua, donde fue rreceuido de la jente que alli estaua, sin contradicion alguna.

CAPITULO VEINTE

Como teniendo Sedeño noticia de la muerte de Ordas se paso a Cuuagua y de alli a Paria, y lleuando consigo algunos de los soldados que en la fortaleza auia, se fue a la isla de la Trenidad; y de la llegada de Alonso de Herrera a la mesma isla de Cuuagua y despues a Paria.

La nueua que la nao Marieta trajo a Santo Domingo de la muerte del gouernador Ordaz, paso luego a San Juan de Puerto Rrico, a donde estaua Antonio Sedeño, governador de la Trenidad, el qual asta entonzes no se avia mouido ni querido boluer a su gouernacion, asi porque no auia hallado la copia de jente que para tornar a entrar en la isla de la Trenidad y poblalla y sujetalla hera menester, como porque ya auia tenido noticia de como Don Diego de Hordaz auia llegado a Paria y le auia tomado toda la jente que en la fortaleza el auia dejado y se auia apoderado en toda la tierra, por lo qual, aunque ajuntase alguna jente, no seria parte para defenderse de Ordas ni de sus soldados.

Auida, pues, noticia de la muerte del gouernador Ordas y de como auia sido desuaratado, y que la mas de la jente se estaua en Cuuagua, y que asi mesmo auia quedado Agustin Delgado en la fortaleza de Paria con algunos soldados, lo mas presto que pudo Antonio Sedeño se aderesco y con algunos amigos se paso luego a la isla de Cuuagua, donde hallo al juez de rresidencia que despaña auia uenido, y tratandose y uisitandose entranbos, el gouernador Sedeño dio rrelacion al juez de Cuuagua, como por merced y prouision rreal era gouernador y adelantado de la Trenidad, y le rrogo e ynportuno que le diesse lizencia para sacar toda la jente de Ordaz que en aquella isla auia, para con ella pasar a la Trenidad y poblalla y pacificalla o hazer lo que pudiesse. El juez de Cuuagua estuuo perplejo, sin querer condescender con lo que Sedeño le rrogaua, con proposito de con aquella jente hazer el o enuiar a hazer algun descubrimiento a Tierra Firme, y aunque sobre ello andauan terceros rrogadores, jamas lo quiso hazer el juez.

Estando en estos tratos y contratos los de Cuuagua, llego Alonso de Herrera, que uenia de Santo Domingo con prouisiones de teniente de gouernador de la gouernacion de Ordas, al qual Antonio Sedeño pretendio estoruar su jornada, rrogandole primero y persuadiendole[371] a que dejase la jornada tan trauajosa que lleuaua y que se fuese con el a la isla de la Trenidad y le haria su teniente general, poniendole por delante la muerte de Don Diego de Ordas, y cuan poco le podria turar el mandar, pues ya en España estaua la nueba de la muerte de su gouernador Ordas, y de necesidad el Rrey auia de proueher a otro la merced de aquella gouernacion. Ninguna de estas cosas fue parte para que Alonso de Herrera dejase de proseguir su jornada, queriendo mas ser teniente y señor en Paria, o como suelen decir alli, el primero, que en la isla Trenidad, gouernacion de Sedeño, el segundo, y con esta determinacion procuraua atraher a si algunos soldados y amigos viejos, para con ellos pasar a la fortaleza de Paria; y lo mesmo hazia Antonio Sedeño para irse a su gouernacion; sobre lo qual ouieron de uenir a uer palabras los dos y amordazarse[372] de suerte que fue necesario que el Juez de Cubagua entendiese hen ello, aprisionandolos en partes comodas, despues de lo qual se dio tan buena maña Antonio Sedeño que al cauo hizo con el Gouernador o Juez de Cubagua que lo soltase y le diese lizencia para que se fuese a su gouernacion, y luego que la tuuo se partio con alguna copia de soldados, y al salir de Cuuagua se anego vna piragua onde iuan veinte honbres, los diez de los quales se haogaron, y los otros diez salieron a nado a Tierra Firme, dondespues de auer pasado hartos tranzes y trauajos, ouieron otra piragua de unos yndios pescadores y se paso a la Trenidad y se fue derecho a la fortaleza de Paria, donde estaua Agustin Delgado, por Don Diego de Hordaz, al qual hablo y persuadio que dejase aquella fortaleza y que se fuese con el a la Trenidad, porque su gouernador hera muerto y benia por theniente Alonso de Herrera, proueido por Santo Domingo, que luego le auia de quitar el cargo, y que si el se iua con la gente que alli tenia a la Trenidad, que el lo haria su teniente, y asi el como todos los demas que en la fortaleza estauan, que con el quisiesen yr, los gratificaria y daria muy largamente de comer.

Agustin Delgado dijo que lo trataria con los soldados y jente que con el alli estaua y que lo que de comun pareezer y consentimiento se determinase que aquello se haria, lo qual trato con toda la jente que Delgado alli tenia, y nunca se conformaron en hazello por causas que a hellos les mouieron, no enuargante que fueron persuadidos e ynportunados a hello por Agustin Delgado, por algunos amigos suyos y por el propio Sedeño.

Visto por Agustin Delgado los varios parezeres y opiniones de los soldados, se determino de con los que le quisiesen seguir pasarse e yrse con Sedeño a la Trenidad, y asi lo puso por la hobra, dejando por caudillo de la jente que en la fortaleza quedaua, que serian asta veinte e tres o veinte y cinco honbres, a un Bartolome Gonzalez, amigo o conocido del Delgado, dejandole auisado que aunque Alonso de Herrera viniese alli no le rreciuiesen sin dar dello primero auiso a Sedeño en la Trenidad, haziendoles, para que lo cunpliesen, grandes amenazas, y poniendoles temores de castigo sino lo cumpliesen, y juntamente con esto los dejaron sin ninguna comida, porque la hanbre les forcasse a dejar la fortaleza y seguilles.

Sedeño y los de su parezer y opinion se fueron a la isla de la Trenidad, a dar prencipio a las cosas de su poblazon y pacificacion.