Para retrasar, en lo posible, tan nocivo fenómeno aconsejamos:
1.º Elaborar con arreglo á los principios y procedimientos racionales conocidos ya.
2.º Depurar los caldos jóvenes mediante sucesivos trasiegos, hasta dejarlos limpios de toda materia extraña.
3.º Conservarlos en vasijas poco porosas y al abrigo del aire.
4.º No exponerlos nunca á temperaturas superiores á más 20º C., ni á menos de más 10º.
5.º Emplear en todos los artefactos, útiles y manipulaciones el más exagerado aseo; y
6.º Evitar su contacto con las más mínimas porciones de aceites rancios.
PRECEPTOS ACERCA DE LA CORRECCIÓN
DE LA RANCIDEZ
Entre los numerosos procedimientos propuestos, los mejores son, en primer término, el tratamiento con la magnesia cáustica ó el kaolín; después, la neutralización con el carbonato sódico y, por último, el lavado con agua salada ó con buen alcohol.