Y el rey Schahriar exclamó: «¡Oh Schahrazada! No creas que me hayan aburrido las historias de los animales y las aves, ni que me hayan parecido largas, pues me han encantado. ¡Y si supieras otras, me agradaría oirlas, aunque sólo fuese por lo que me podrían aprovechar! Y ya que me anuncias una historia que por el título me parece completamente admirable, estoy dispuesto á oirla.»

En aquel momento Schahrazada vió aparecer la mañana, y rogó al rey que aguardara hasta el día siguiente.

PERO CUANDO LLEGÓ
LA 152.ª NOCHE

Ella dijo: