¡Alma mía, cómo te agotas! ¡Las manos del amor te agitaron en todos sentidos, arrojando á todos los vientos tu misterio!
¡Alma mía! ¡Te guardaba delicadamente en mi pecho, y te escapas para correr hacia el que te hace sufrir!
¡Corred, lágrimas mías! ¡Os escapáis de mis párpados para correr hacia el cruel! ¡Lágrimas mías, también vosotras estáis enamoradas de mi muy amado!
Entonces Schamsennahar alargó el brazo, llenó una copa, bebió de ella, y luego se la ofreció al príncipe Alí, que bebió también, poniendo los labios en el mismo sitio que habían tocado los labios de su amiga...
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.
PERO CUANDO LLEGÓ
LA 154.ª NOCHE
Ella dijo:
...que bebió también, poniendo los labios en el mismo sitio que habían tocado los labios de su amiga, mientras las cuerdas de los instrumentos se estremecían amorosamente bajo los dedos de las tañedoras. Y Schamsennahar hizo otra seña á una de las cantarinas para que cantase algo. Y la esclava cantó: