Ella contestó: «Hay varias: el corazón del creyente, que es un corazón puro y sano; el corazón del infiel, que es completamente opuesto al primero...

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

PERO CUANDO LLEGÓ
LA 278.ª NOCHE

Ella dijo:

»...el corazón del infiel, que es completamente opuesto al primero; el corazón tocado de las cosas terrenas, y el corazón tocado de las cosas espirituales; hay corazón dominado por las pasiones, ó por el odio, ó por la avaricia; hay corazón cobarde, corazón abrasado de amor, corazón henchido de orgullo; también existe el corazón iluminado, como es el de los compañeros de nuestro santo Profeta, y por último, existe el propio corazón de nuestro santo Profeta, ¡el corazón del Elegido!»

Cuando oyó tal respuesta el sabio teólogo, exclamó: «¡Mereces mi aprobación, ¡oh esclava!»

Entonces la hermosa Simpatía miró al califa y dijo: «¡Oh Comendador de los Creyentes, permíteme que á mi vez haga una sola pregunta á mi examinador, y me apodere de su manto si no puede contestarme!» Y cuando se le otorgó el consentimiento, preguntó al sabio:

«¿Puedes decirme ¡oh venerable jeque! qué deber ha de cumplirse con preferencia á todos los deberes, aunque no sea el de más importancia?»

A esta pregunta no supo qué decir el sabio, y la joven se apresuró á quitarle el manto y se dió á sí misma la siguiente respuesta: