PERO CUANDO LLEGÓ
LA 279.ª NOCHE
Ella dijo:
»...resolvieron disciplinarse y gastar cilicios de crin.»
Cuando oyó el sabio estas respuestas de Simpatía, no pudo por menos de exclamar: «¡Certifico ¡oh Emir de los Creyentes! que esta joven posee una sabiduría innegable!»
Entonces Simpatía pidió permiso para hacer una pregunta al jeque, y le dijo:
«¿Puedes decirme qué versículo del Korán comprende veintitrés veces la letra kaf, cuál comprende diez y seis veces la letra mim y cuál comprende ciento cuarenta veces la letra ain?»
Estupefacto quedó el sabio, sin poder hacer la menor referencia sobre ello; y después de quitarle el manto, Simpatía se apresuró á indicar por sí misma, entre la general estupefacción de los concurrentes, los versículos pedidos.
Entonces se irguió en medio de la asamblea un médico reputado por lo vasto de sus conocimientos y que había producido libros muy estimados. Encaróse con Simpatía y le dijo: