Ella me contestó: «¡Sí, ya lo sé, este siglo abandona la moda antigua! ¡Pero no importa! ¡Estoy al corriente!» ¡Y se volvió, y presentó á mis miradas un orificio tan vasto como el abismo del mar!»
Pero yo dije: «Te doy las gracias de veras, señora mía, te doy mil gracias! ¡Veo que tu hospitalidad es muy amplia! ¡Y temo perderme en un camino cuya brecha resulta mayor que la de una ciudad tomada por asalto!»
Cuando Kamaralzamán oyó todos aquellos versos, comprendió que no había medio de equivocarse acerca de las intenciones de Sett Budur, á quien seguía tomando por el rey, y vió que no le serviría de nada resistirse más; y por otra parte, también sentía curiosidad de saber á qué atenerse sobre la moda nueva de que hablaba el poeta...
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.
PERO CUANDO LLEGÓ
LA 234.ª NOCHE
Ella dijo:
...á qué atenerse sobre la moda nueva de que hablaba el poeta. De modo, que repuso: «¡Oh rey del siglo! ¡ya que tienes tanto empeño, prométeme que no haremos eso juntos mas que una vez! ¡Y si consiento, sabe que es para tratar de demostrarte en seguida que es preferible volver á la moda antigua! De todos modos, por mi parte, deseo que me prometas formalmente que nunca me pedirás la repetición de este acto, cuyo perdón pido por anticipado á Alah el Clemente sin límite.» Y Sett Budur exclamó: «¡Te lo prometo formalmente! ¡Y yo también quiero pedir remisión á Alah misericordioso, cuya bondad carece de límites, para que nos haga salir de las tinieblas del error á la luz de la verdadera sabiduría!» Después añadió: «Pero en verdad, hay que hacerlo sin remedio, aunque no sea mas que una vez, para dar la razón al poeta, que dice:
¡La gente ¡oh amigo mío! nos acusa de cosas que nos son desconocidas, y dice de nosotros todo lo malo que piensa!