Encantado el califa de la atención del joven, le dijo: «¡Demasiado regalo es, ¡oh Grano-de-Belleza! pues tu persona supone ya un perfecto presente! Sé bien venido á mi palacio; hoy mismo te conferiré un buen empleo.» E inmediatamente destituyó de su cargo al síndico de los mercaderes de Bagdad, y nombró para tal puesto á Grano-de-Belleza.

Después, para que todo el mundo se enterara del nombramiento, el califa escribió un firmán con el decreto correspondiente, y lo mandó entregar al walí, el cual se lo dió á un pregonero, que lo promulgó por todos los zocos y calles de Bagdad.

En cuanto á Grano-de-Belleza, desde aquel día empezó á ver con regularidad al califa, que ya no podía pasarse sin él. Y como no tenía tiempo para vender personalmente sus mercancías, mandó abrir una hermosa tienda, á cuyo frente puso al esclavillo moreno, que desempeñó á maravilla tan delicado oficio.

Apenas habían transcurrido dos ó tres días, cuando fueron á anunciar al califa la súbita defunción de su gran copero. Y el califa nombró inmediatamente á Grano-de-Belleza gran copero, y le regaló un ropón de honor, apropiado para tan alto cargo, y le asignó suntuosos emolumentos. Y de esta manera ya no se separaba de él.

A los dos días, y estando Grano-de-Belleza al lado del califa, entró el gran chambelán, besó la tierra delante del trono, y dijo: «¡Conserve Alah los días del Emir de los Creyentes, y los aumente en otros tantos como la muerte acaba de arrebatar al gobernador de palacio!» Y añadió: «¡Oh Emir de los Creyentes, el gobernador de palacio acaba de fallecer!» El Emir de los Creyentes dijo: «¡Téngale Alah en su misericordia!» Y en el acto nombró á Grano-de-Belleza gobernador de palacio en vez del difunto, y le asignó emolumentos más suntuosos todavía. Y de esta manera Grano-de-Belleza tenía que estar continuamente al lado del califa. Hecho este nombramiento y comunicado á todo el palacio, el califa levantó la sesión, agitando el pañuelo como de costumbre...

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

PERO CUANDO LLEGÓ
LA 267.ª NOCHE

Ella dijo:

...el califa levantó la sesión, agitando el pañuelo como de costumbre, y se quedó solo con Grano-de-Belleza.