Él añadió: «¡Muy bien! Pero ¿dónde reside la razón?»

Ella contestó: «¡En nuestro corazón! Y desde él se elevan sus inspiraciones hacia nuestro cerebro, para establecer allí su domicilio.»

Él dijo: «¡Perfectamente! Pero ¿puedes decirme cómo aprendiste á conocer al Profeta? (¡con Él la plegaria y la paz!)»

Ella contestó: «Por la lectura del Libro de Alah, por las sentencias que contiene, por las pruebas y los testimonios de tal misión divina.»

Dijo él: «¡Muy bien! Pero ¿puedes decirme cuáles son los deberes indispensables de nuestra religión?»

Ella contestó: «En nuestra religión hay cinco deberes indispensables: la profesión de fe «¡No hay más Dios que Alah, y Mohamed es el enviado de Alah!», la oración, la limosna, el ayuno del mes de Ramadán y la peregrinación á la Meca cuando puede hacerse.»

Él preguntó: «¿Qué acciones pías son las más meritorias?»

Contestó ella: «Son seis: la plegaria, la limosna, el ayuno, la peregrinación, la lucha contra malos instintos y cosas ilícitas, ¡y por último, la guerra santa!»

Él dijo: «¡Bien contestado! Pero ¿qué objeto persigues con la plegaria?»

Ella replicó: «¡Sencillamente el de ofrecer al Señor el homenaje de mi adoración, alabarle y levantar mi espíritu hacia las regiones serenas!»