El sabio dijo: «¡Bien contestado! ¿Puedes ahora decirme cómo hay que proceder en la ablución llamada tayamum?»
Ella contestó: «La ablución llamada tayamum es la purificación con arena y polvo. Se verifica esta ablución en los siete casos siguientes, establecidos según usos conformes á la práctica del Profeta. Y se efectúa siguiendo las cuatro indicaciones previstas por la enseñanza directa del Libro.
»Los siete casos que permiten esta ablución, son: la carencia de agua; el miedo á agotar la provisión de agua; la necesidad de esta agua para beber; el temor de perder una parte de ella al transportarla; las enfermedades que producen aversión al agua; las fracturas que precisan reposo para soldarse; las heridas que no se deben tocar.
»En cuanto á las otras cuatro condiciones necesarias para cumplir esta ablución con arena y polvo, son: primeramente obrar de buena fe; luego tomar arena ó polvo con las manos y hacer ademán de frotarse con ello el rostro; después hacer ademán de frotarse también los brazos hasta los codos y secarse las manos.
»Hay dos prácticas igualmente recomendables por ser conformes á la Sunna: empezar la ablución con la fórmula invocadora: «¡En el nombre de Alah!», y efectuar la ablución de todo el lado derecho del cuerpo antes que la del lado izquierdo.»
El sabio dijo: «¡Muy bien! Pero, volviendo á la plegaria, ¿puedes decirme cómo debe verificarse y en qué acciones se basa?»
Ella replicó: «Los actos requeridos para hacer la plegaria constituyen otras tantas columnas que la sostienen. Estas columnas de la plegaria son: primera, la buena intención; segunda, la fórmula del Takbir, que consiste en pronunciar estas palabras: «¡Alah es el más grande!»; tercera, recitar la Fatiha, que es el capítulo que abre el Korán; cuarta, prosternarse con la cara en tierra; quinta, levantarse; sexta, hacer la profesión de la fe; séptima, sentarse sobre los talones; octava, hacer votos por el Profeta, diciendo: «¡Con Él sean la plegaria y la paz de Alah!»; novena, mantenerse siempre en la misma intención pura.
»Hay otras condiciones de una buena plegaria, tomadas solamente de la Sunna, á saber: levantar ambos brazos, con las palmas vueltas hacia arriba, en dirección á la Meca; recitar una vez más la Fatiha; recitar otro capítulo del Korán, por ejemplo, la Surata de la Vaca; pronunciar otras diversas fórmulas piadosas, y terminar con votos por nuestro Profeta. (¡Con Él la plegaria y la paz!)»
El sabio dijo: «¡En verdad que respondiste perfectamente! ¿Puedes ahora decirme cómo debe pagarse el diezmo de la limosna?»
Ella contestó: «Se puede pagar el diezmo de la limosna de catorce maneras: en oro, en plata, en camellos, en vacas, en carneros, en trigo, en cebada, en mijo, en maíz, en habas, en garbanzos, en arroz, en pasas y en dátiles.