Ella contestó: «La peregrinación á la Meca ó hadj es un deber que todo buen musulmán ha de cumplir, por lo menos una vez en su vida, cuando llega á la edad de la razón. Para cumplirlo, hay que observar diversas condiciones. Debe uno revestirse con la capa de peregrino ó ihram, guardarse de tener comercio con mujeres, afeitarse el pelo, cortarse las uñas y taparse la cabeza y el rostro. La Sunna hace también otras prescripciones.»

El sabio dijo: «¡Perfectamente! ¡Pero pasemos á la guerra santa!»

Ella contestó: «La guerra santa es la que se lleva á cabo contra los infieles cuando el Islam está en peligro. No se debe hacer mas que para defenderse y jamás debe tomarse la ofensiva. ¡Cuando el creyente se ha puesto ya sobre las armas, debe ir contra el infiel sin volver sobre sus pasos nunca!»

El sabio preguntó: «¿Puedes darme algunos detalles sobre la compra y la venta?»

Simpatía contestó: «La compra y la venta deben hacerse con libertad por ambas partes, y en los casos importantes, patentizando el consentimiento y la aceptación.

»Pero hay algunas cosas prohibidas por la Sunna en la compra y en la venta. Así, por ejemplo...

En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

PERO CUANDO LLEGÓ
LA 277.ª NOCHE

Ella dijo: