Preguntó él: «¿Y hacer la guerra?»
Ella dijo: «Defenderse.»
A estas palabras, irguióse sobre sus pies el sabio y exclamó: «¡En verdad que para ella son insignificantes mis preguntas y argumentos! ¡Asombra el saber y la clarividencia de tu esclava, ¡oh Emir de los Creyentes!»
Pero Simpatía sonrió ligeramente y le interrumpió. «A mi vez—le dijo—quisiera hacerte una pregunta. ¿Puedes decirme ¡oh sabio lector! cuáles son las bases del Islam?»
Reflexionó él un instante y dijo: «Son cuatro: la fe iluminada por la razón sana; la rectitud; el conocimiento de los deberes y derechos estrictos y la discreción y el cumplimiento de los compromisos.»
Ella añadió: «¡Permíteme que te haga otra pregunta todavía! ¡Si no pudieses resolverla, tendré el derecho de arrebatarte el manto que te sirve como distintivo de sabio lector del Libro!»
Dijo él: «¡Acepto! ¡Venga la pregunta, ¡oh esclava!»
Ella preguntó: «¿Cuáles son las ramas del Islam?»
El sabio permaneció algún tiempo recapacitando, y finalmente no supo qué responder.
Entonces habló el propio califa y dijo á Simpatía: «¡Responde tú misma á la pregunta, y te pertenecerá el manto de este sabio!»