— Viva, pero…
— ¿Se muere?
— Por ahora no. Tiene una parálisis general. Están afectados todos los nervios de la medula espinal, el sistema parasimpático, los centros de asociación y sensorios. La respiración es lentísima, pero regular. El corazón da un latido cada cien segundos. Esto no es la muerte, sino un colapso completo que puede prolongarse indefinidamente.
— ¿El conocimiento y los dolores están excluidos?
— Sí.
— ¿En absoluto? — inquirió el jefe.
Su mirada era imperiosa, penetrante, pero la médica no se turbó y repuso:
— ¡En absoluto!
Erg Noor miró interrogante al biólogo. Éste asintió con la cabeza.
— ¿Qué piensa usted hacer?