— Ren Boz me parece un chiquillo inexperto, desvalido — prosiguió, vacilante, Veda —.

En cambio, usted es una mujer entera y con una gran inteligencia que no desmerece de la de cualquier hombre. Se percibe siempre en usted una voluntad tensa, de acero.

— Eso mismo me dijo Ren Boz. Pero su apreciación acerca de él es errónea y tan unilateral como el propio Ren Boz. Es un hombre audaz con un talento extraordinario y una enorme capacidad de trabajo. Incluso hoy día, hay pocas personas como él en nuestro planeta. En comparación con sus aptitudes, sus demás cualidades parecen poco desarrolladas, porque son análogas a las de la gente media e incluso más infantiles.

Tiene usted razón al calificarle de chiquillo, lo es pero al propio tiempo se trata de un héroe, en toda la acepción de la palabra. Fíjese en Dar Veter, él también tiene algo de chiquillo, pero ello se debe a exceso y no a falta de fuerza física, como le pasa a Ren.

— ¿Y qué opina usted de Mven? — indagó Veda —. Ahora ya le conoce usted mejor, ¿verdad?

— Mven Mas es una bella combinación de inteligencia fría y ardientes pasiones arcaicas.

Veda Kong soltó una carcajada.

— ¿Cómo aprendería yo a caracterizar con tanta exactitud?

— La psicología es mi profesión — dijo Evda, encogiéndose de hombros —. Pero permítame que le haga a mi vez una pregunta. ¿Sabe usted que Dar Veter me agrada mucho?…

— ¿Y teme las soluciones a medias? — repuso Veda arrebolándose —. Esté tranquila, en este caso no habrá esas fatales soluciones. Todo está claro como el agua… — y, bajo la escrutadora mirada de la psicóloga, continuó serena —: En cuanto a Erg Noor…