Igualmente oprimieron los botones Evda Nal y Chara. Otra máquina contaba los votos para controlar la justeza de la decisión del Consejo.
Al cabo de unos segundos, aparecieron en las pantallas de proyección unos grandes signos luminosos: se había aceptado que la cuestión fuese discutida por todo el planeta.
El propio Grom Orm subió a la tribuna.
— Por una razón que me permito guardar en secreto hasta el fin del asunto, debemos examinar ahora la conducta del exdirector de las estaciones exteriores, Mven Mas, y luego, decidir la cuestión de la 38ª expedición astral. ¿Me otorga su confianza el Consejo, presuponiendo fundados mis motivos?
Las luces verdes fueron la contestación unánime.
— ¿Conocen todos con detalle lo ocurrido?
De nuevo surgió una luminosa cascada verde.
— Esto abrevia el asunto. Ruego a Mven Mas, exdirector de las estaciones exteriores del Consejo, que exponga las razones de su acción, que ha tenido tan funestas consecuencias. El físico Ren Boz no está repuesto todavía de las lesiones recibidas, y por ello no ha sido citado como testigo. Él no está sujeto a responsabilidad.
El presidente advirtió una luz roja junto al sillón de Evda Nal.
— ¡Atención, miembros del Consejo! Evda Nal quiere añadir algo con respecto a Ren Boz.