En la Academia de los Límites del Saber, dirigía esas investigaciones Ren Boz, joven físico-matemático. Su entrevista con Mven Mas y la amistad ulterior entre ambos eran debidas a la comunidad de afanes.

Ren Boz consideraba que el problema estaba ya lo suficientemente estudiado para pasar a la experimentación. El ensayo, como todo lo relativo a las dimensiones cósmicas, no podía ser efectuado en laboratorio. La magnitud de la cuestión exigía un experimento en gran escala. Ren Boz había llegado al convencimiento de que era preciso hacerlo por medio de las estaciones exteriores, utilizando toda la energía terrestre, incluso la estación de reserva de energía Qui, de la Antártida.

Al mirar con fijeza a Mven Mas y ver sus febriles ojos y el temblor de las aletas de su nariz, Dar Veter tuvo la sensación del peligro.

— ¿Usted necesita saber qué haría yo en su lugar? — formuló tranquilo la decisiva pregunta.

Mven Mas asintió con la cabeza y se pasó la lengua por los resecos labios.

— Yo no realizaría el experimento — manifestó Dar Veter, recalcando las palabras, indiferente a la mueca de dolor del africano, tan fugaz, que habría pasado inadvertida a un interlocutor menos atento.

— ¡Me lo figuraba! — exclamó impetuoso Mven Mas.

— Entonces, ¿por qué daba importancia a mi consejo?

— Creía que conseguiríamos convencerle.

— Bueno, ¡pues inténtenlo! Vayamos a la orilla a reunimos con los camaradas.