— Voy a traer a Ren Boz. Está sentado sobre aquella piedra.

— Vayamos allí — propuso Veda —, y al encuentro de Miiko, que ha ido en busca de los aparatos. Chara Nandi, ¿nos acompaña usted?

La muchacha negó con la cabeza.

— Ya viene mi dueño y señor. El sol se ha puesto, pronto empezará el trabajo…

— Es penoso posar, ¿verdad? — preguntó Veda —. ¡Una verdadera hazaña! Yo no podría.

— Yo también creía lo mismo. Pero cuando la idea del pintor apasiona, participa una misma en la creación. Busca el modo de encarnar la imagen… ¡En cada movimiento o línea hay millares de matices! Y hay que atraparlos como los sonidos fugitivos de la música…

— ¡Chara, usted es un tesoro para un pintor!

— ¡Un tesoro! — repitió una fuerte voz de bajo, interrumpiendo a Veda —. ¡Si supieran cómo lo encontré!.. ¡Es algo increíble! — y el pintor Kart San agitó en alto el puño poderoso. Sus claros cabellos se esparcieron al viento, su atezado rostro enrojeció.

— Acompáñenos, si tiene tiempo — le rogó Veda —, y nos lo contará.

— Yo soy mal narrador. Sin embargo, esto es interesante. Me ocupo de la reconstitución de diversos tipos raciales existentes en la antigüedad, hasta la misma Era del Mundo Desunido. Después del éxito de mi cuadro «La hija de Gondwana», ardía en deseos de crear otro tipo racial. La belleza del cuerpo es la mejor expresión de una raza a través de generaciones de vida sana y pura. Antiguamente, cada raza tenía su ideal, su canon de belleza, que se venía estableciendo ya desde los tiempos del salvajismo. Tal es la concepción que tenemos de esto los pintores, a quienes se nos considera rezagados de las cimas de la cultura… Así se nos debió de considerar siempre, incluso en las cavernas de la Edad de Piedra. Pero me estoy desviando del tema… Concebí un cuadro titulado «La hija de Tetis», mejor dicho, del Mediterráneo. Me asombraba que en los mitos de la Grecia antigua, de Creta, de Mesopotamia, de América, de la Polinesia, los dioses procedieran del mar. ¿Hay algo más maravilloso que el mito heleno de Afrodita, la diosa del Amor y la Belleza de los antiguos griegos? Hasta su propio nombre: