Pero he sostenido y sostengo que esas selecciones sociales al revés, no sólo no contradicen la ley darwiniana, sino que constituyen un argumento ulterior en favor del socialismo, que, por ese lado, reclama precisamente, y determinará sin duda, un funcionamiento más benéfico de la misma ley inexorable de la selección natural.

En efecto, la ley darwiniana no es «la supervivencia de los mejores»; es solamente la de los «más aptos».

Ahora, es evidente que hasta los efectos {47} degenerativos producidos por la selección social, y especialmente por el más amplio campo de acción continua, en la organización económica actual, confirman hoy y siempre la supervivencia de los más adaptados a este mismo orden económico.

Si los vencedores en la lucha por la vida son los peores y los más débiles, no quiere decir que la ley darwiniana no encuentre aplicación; significa sólo que el ambiente está viciado, y en él, por lo tanto, sobreviven los que están más adaptados a él.

Así como en mis estudios de psicología criminal he tenido que comprobar muy a menudo que en las cárceles o en el mundo criminal quedan vencedores los delincuentes más feroces o más astutos, justamente porque son los más adaptados a ese ambiente viciado; así en el individualismo económico moderno vence quien menos escrúpulos tiene, y la lucha por la vida favorece a quien está más adaptado a un mundo en que el hombre vale por lo que tiene (sin que importe cómo lo ha tenido) y no por lo que es.

La ley darwiniana de la selección funciona, pues, en el mundo humano también; y el error de los que lo niegan proviene de confundir el actual ambiente y momento histórico (que toma el {48} nombre de burgués como el de la edad media se llamó feudal) con la historia entera de la humanidad, y no ver por lo tanto, que los innegables y desastrosos efectos de la actual selección social al revés, no son más que la confirmación de la ley darwiniana de la «supervivencia de los más aptos». La observación popular expresa ese hecho con el refrán de la botte da il vino che ha (la bota da el vino que tiene) y la observación científica lo explica con las necesarias relaciones biológicas entre un ambiente determinado y los individuos que nacen, luchan y sobreviven en él.

Pero esto, justamente, constituye un argumento decisivo en favor del socialismo. Salvándose el ambiente de los vicios que hoy lo enturbian a causa del desenfrenado individualismo económico, se corregirán también, necesariamente los efectos de la selección natural y social. En un ambiente física y moralmente sano, serán también sanos los individuos, más aptos y por lo mismo sobrevivientes.

La victoria en la lucha por la vida estará verdaderamente asegurada entonces a quien tenga mayores y más fecundas energías físicas y morales, y por lo tanto la organización económica colectivista, asegurando a cada hombre los {49} medios de subsistencia, deberá mejorar necesariamente la raza humana en lo físico y en lo moral.

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Pero se añade: aunque se admite que el socialismo y la selección darwiniana marchan de acuerdo ¿no se ve que la supervivencia de los más aptos constituye un procedimiento aristocrático individualista que va contra la nivelación socialista?