«El socialismo contemporáneo no se identifica con el individualismo, porque asienta como base de la organización social un principio que no es de autonomía del individuo, sino por el contrario, su negación. Si, no obstante, mantiene ideas individualistas que repugnan a ese principio, eso no implica que mude de naturaleza o cese de ser socialismo: significa, solamente, que éste vive de contradicciones

Ahora bien, no es que el socialismo, al admitir y hasta ampliar y asegurar, con las condiciones de existencia diaria, el fortalecimiento y el desarrollo de toda individualidad humana, caiga en una contradicción de principio; es que, por el contrario, el socialismo, fase ulterior de civilización humana, no puede suprimir ni borrar lo vital, lo compatible con la nueva forma social que existe en las formas anteriores.

Y, por lo tanto, así como el internacionalismo socialista no está en contradicción con la existencia de la patria porque admite su concepto {121} en lo que tiene de verdad, eliminándole, sin embargo, la parte patológica del chauvinismo, así también el socialismo no vive de contradicciones sino que sigue las leyes fundamentales de la evolución natural cuando conserva y desarrolla la parte vital del individualismo, suprimiendo, sin embargo, sus manifestaciones patológicas por las cuales, como decía Rampolini, se tiene en el mundo moderno un organismo social en que el noventa por ciento de las células están condenadas a la anemia, sólo porque el diez por ciento están enfermas de hiperemia y de consiguiente hipertrofia.

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XI. EVOLUCIÓN, REVOLUCIÓN, REBELIÓN, VIOLENCIAS PERSONALES. SOCIALISMO Y ANARQUÍA.

La última y más grave contradicción que muchos creen encontrar entre el socialismo y la teoría científica de la evolución, está en el cómo podrá realizarse prácticamente el socialismo.

Por una parte algunos pretenden que el socialismo debe presentar desde ahora, en todos y en sus más mínimos detalles, el cuadro preciso y simétrico de su positiva organización social. «Dadme una descripción práctica de la nueva {122} sociedad y entonces decidiré si la he de preferir a la presente».

Por otra parte —y como consecuencia de este primer concepto equivocado y artificialista— se cree que el socialismo pretende cambiar la faz del mundo de un día para otro, de tal manera, por ejemplo, que esta noche nos retiremos todos a dormir bajo el régimen burgués para despertarnos mañana en pleno mundo socialista.

Y entonces —se dice— cómo no ver que todo esto choca irremediablemente contra la ley de evolución, cuyas dos ideas fundamentales —que caracterizan justamente la nueva evolución del pensamiento positivo moderno, frente a la vieja metafísica— son precisamente la naturalidad y la gradualidad de todos los fenómenos en cualquier orden de vida universal, desde la astronomía hasta la sociología.

Es innegable que estas dos objeciones tenían mucha razón de ser contra aquello que Engels llamaba el «socialismo utópico», frente al «socialismo científico».