En el fondo, esta frialdad no desagradaba á Anania, y aumentaba su pasión. Á menudo, contemplando á Margarita tan bella y fría, con los ojos iluminados por la luna, como los ojos de perlas de un ídolo, no se atrevía á besarla, y la miraba silencioso y estremeciéndose, no sabía si de angustia ó de felicidad. Sólo una vez le dijo.
—Oye, Margarita, me parece ser un mendigo á quien un hada bienhechora ha regalado un palacio maravilloso, y está de pie en el umbral, no atreviéndose á entrar en él...
—El mar está en calma. ¡Bendito sea Dios!—dijo el cura.
Anania despertó de sus recuerdos y miró la línea verde dorada del mar, que á la luz del crepúsculo parecía una llanura iluminada por la luna. Las ruinas de una capillita, un sendero á través del matorral que se pierde al llegar al borde mismo de la costa, trazado tal vez por un soñador con la esperanza de proseguirlo por encima del jaspeado terciopelo de las olas, atraían la atención de Anania. Sin saber por qué pensó en Renato de Chateaubriand, creyendo vislumbrar su perfil sobre una roca, contemplando el mar.
No, no es Renato... es otro... tal vez Eudoro, que sobre las rocas marinas de la Galia salvaje, sueña con las flores de la Hélada lejana... Pero no, tampoco es Eudoro... es un poeta que pregunta:
¿Por qué esta roca granítica
surge del fondo del mar?
...Y hete aquí que la roca, la capillita y el sendero han desaparecido, y con ellos el perfil del incierto personaje...
La tristeza del estudiante aumentaba. Preguntas extrañas vibraban en su mente, cayendo sin respuesta, como piedras lanzadas al agua.
¿Por qué no podía quedarse en aquella costa salvaje, dulcemente melancólica, y por qué el perfil vislumbrado sobre la roca no tenía que ser el suyo? ¿Por qué no podía construir una casa sobre las ruinas de la capillita? ¿Por qué pensaba en aquellos sentimentalismos estúpidos? ¿Por qué iba á Roma? ¿Por qué estudiaba, por qué estudiaba leyes? ¿Quién era él? ¿Qué era la vida, la nostalgia, el amor, la tristeza? ¿Qué hacia Margarita? ¿Por qué la amaba? ¿Por qué su padre era un criado? ¿Por qué su padre le había advertido, repetidamente, que visitara en cuanto llegase á Roma, aquellos sitios donde se conservan monedas de oro encontradas bajo tierra ó en las ruinas antiguas? ¿Era su padre un delincuente, ó un loco poseído de la idea fija de los tesoros? ¿Qué había heredado de su padre? La idea fija en forma distinta. ¿Era solamente una idea fija, una enfermedad mental, el pensamiento constantemente dirigido hacia aquella mujer? ¿Estaba de veras en Roma y la encontraría?