—Por lo menos es un monomaníaco. Por otra parte, también la locura es un misterio psicológico complicado, un árbol cuya rama más potente es la monomanía.

—Admitido. Pero el individuo en cuestión tenía la monomanía del bandolerismo; podríamos decir monomanía atávica. De modo que, al hacerse fraile, á pesar de ser un hombre casi primitivo, ha querido librarse de su dolencia...

—Muy bien... y ha ido de mal en peor; acabará por enloquecer de veras. Un hombre normal, consciente, dominado por una idea fija cualquiera, debe librarse de ella, secundándola plenamente. Y sino, vamos á ver. El amor. ¿Qué es el amor? Una idea fija, el deseo de estar al lado de una persona determinada. Al lado y... solos. Pues bien, no hay otro remedio para curarse, que estar una temporada al lado... de la idea fija. ¡Espera que voy á ver una cosa!—dijo, parándose ante un mostrador para examinar una cartera.—Es de piel de cocodrilo.

—Tal vez tengas razón,—dijo Anania pensativo.

—Seguramente; es de cocodrilo.

—Hablaba de la idea fija...

—Pensar que aquella cartera vivía en el Nilo...

—¡Qué estúpido eres!—exclamó Anania.—¿Oye, sabes dónde están las oficinas de Policía?—preguntó después.

—¡Yo qué sé! No he tenido nunca relaciones con esta señora,—contestó el otro.—Pero veo que tú...

—¡Ea! Hablo seriamente. ¿Dónde están?