—¡Ah, tú no sabes! Es mejor asesinar á una persona que traicionarla...

Anania pensaba en su madre, y la duda, la quimera, el ensueño, se apoderaban otra vez de él.

—Tía Bárbara,—decía, acercándose á la vieja.—Usted ha dicho que la engañó un señor... Dígame cómo se llama... trate usted de saberlo. Diga: ¿la señora María tiene cartas escondidas? ¿Dónde las tendrá? Yo podría ayudarla, buscar á aquel señor, conmoverle... También usted saldría ganando.

—¿Para qué conmoverle?

—Para que la ayude...

—Ella no tiene necesidad de ayuda. ¡Tiene dinero! Déjala en paz, porque ella no quiere que se le recuerde su desgracia. ¡Ni una palabra! ¡Me mataría si supiera que hablo de ella contigo!...

—Ella tendrá cartas...—repitió Anania.

Las había buscado inútilmente en el cuarto de María. No poseía documento alguno y, como decía la tía Bárbara, no quería que se hablara de su pasado.

El estudiante se moría de ganas de saber algo antes de marchar. Había momentos en que se estremecía ante la pregunta de siempre: «¿Si María Obinu y Olí fueran la misma persona?». ¿Por qué no trataba de descubrir el misterio? ¿Por qué no volvía á preguntar á la policía, por qué no escribía á Cerdeña, por qué no seguía tirando del hilo que le podía llevar hasta el fin del misterio, y, sobre todo, por qué dejaba correr inútilmente el tiempo, y no arrojaba lejos de sí la inercia vil que le dominaba? Muchas veces se había propuesto preguntar á María, inventar una escena, obligarla á descubrirse; pero desde el coloquio á propósito de Daga, había hablado con ella sólo de cosas indiferentes. Se pasaban días enteros en que ni siquiera la veía y sin que él tratara de hacer algo por verla.

—Y sin embargo, es preciso que yo sepa algo,—pensaba, andando distraído por las calles aún animadas, pero de cada vez con menos gente.—¿Si no es ella, por qué atormentarme? ¿Pero dónde, dónde estará? ¿Qué hace? ¿Está cerca ó lejos? ¿En el ruido de la ciudad, en este rumor que parece la voz de un monstruo de millares de cabezas, van mezclados su respiración, sus gemidos, sus risas? ¿Y si no está aquí, dónde está?