—No me quedaré aquí.
—¿Qué?—gritó, avanzando hacia ella, con los puños cerrados y los ojos desencajados.—¿Qué quiere V. decir?
¡Ah! ¿De modo que aún no había terminado todo? ¿Se atrevía á oponerse? ¿Por qué se atrevía? ¿De modo que no comprendía que su hijo había sufrido y luchado durante toda su vida para conseguir un fin: el de retirarla de la vía del pecado y del vagabundeo, sacrificándole si fuera preciso todo su porvenir? ¿Por qué se atrevía á rebelarse? ¿por qué quería escaparle de nuevo? ¿No comprendía que era capaz de impedírselo aun á costa de un delito?
—¿Qué quiere V. decir?—repitió, dominando con mucho trabajo su cólera.
Y se puso á escuchar, tembloroso, exaltado, clavándose las uñas puntiagudas en la palma de la mano, mientras su cara iba poco á poco transformándose á causa de un dolor indefinible.
La tía Grathia no le quitaba la vista de encima, pronta á interponerse, si se atrevía á tocar á Olí. En medio de aquellos tres seres salvajes, reunidos al rededor del hogar, la llama de un tizón surgía azulada y crepitante; parecía llorar.
—Escucha—dijo Olí animándose;—no te encolerices, pues ahora ya es inútil. El mal está hecho y nadie puede remediarlo; puedes matarme, pero no conseguirás con ello ningún beneficio. Lo mejor que puedes hacer es no ocuparte más de mi persona. Yo no puedo quedarme; me marcharé lejos y nunca más volverás á saber noticias mías. Figúrate que no me has encontrado nunca...
—¿Dónde vas á ir?—preguntó la viuda.—También yo le dije lo mismo, pero él no lo comprende; habría un medio aún mejor... Te quedas aquí, en vez de seguir rodando; no diremos quién eres y él vivirá tranquilo, como si tú estuvieses muy lejos. Porque si te vas de aquí, pobrecita, ¿dónde irás?
—Donde Dios quiera...
—¿Dios?—exclamó Anania, golpeándose fuertemente el pecho.—Dios ahora le manda que me obedezca. No se atreva á repetirlo que no quiere quedarse. No se atreva á repetirlo—dijo casi delirando.—¡No crea V. que bromee! No se atreva á dar un solo paso sin mi permiso, ó de lo contrario seré capaz de cualquier cosa...