—¿Pues entonces qué tienes?
Al pronto no contestó, pero después de algunos momentos reveló su secreto.
—Hemos puesto alfileres en el sitio donde duerme Efes Cau...
—¡Ay, qué malos! ¿Y por qué lo habéis hecho?
—Porque se emborracha...
—¡Ay, santa Catalina de mi alma!—suspiró la buena mujer.—¡Qué malos son los muchachos de hoy en día! ¿Y si alguien pusiera alfileres donde vosotros dormís? ¿Os gustaría? No, ¿verdad? Pues vosotros sois peores que Efes. En el mundo todos somos muy malos, corderito mío, y es preciso que tengamos compasión del prójimo; de otro modo, nos devoraríamos unos á otros como los peces en el mar. El rey Salomón decía que solamente Dios debe juzgar... ¿Has comprendido?
Anania pensó en su madre, en su madre que había sido tan mala abandonándole, y se puso triste, muy triste.
NOTAS:
Onzi pessone bia
Nde juchet de munnia.
—E tue chi lu ses nende
Nde juches unu andende
Issu collette!