El esclavo le interrumpió:

—Si no fuera la hija de Amílcar...

—No —repuso Matho—. Ella no se parece a las otras hijas de los hombres. ¿Has visto tú sus grandes ojos bajo sus grandes cejas, como soles bajo arcos de triunfo? Acuérdate; cuando apareció palidecieron todas las antorchas. Entre los diamantes de su collar, resplandecía su pecho desnudo; se sentía tras ella como el olor de un templo, y algo se escapaba de todo su ser que era más suave que el vino y más terrible que la muerte.

Quedó embebecido, baja la cabeza y con las pupilas fijas.

—¡Pero yo la quiero, la necesito! Me muero. Pensando que la estrecho en mis brazos, me arrebata una alegría furiosa y, sin embargo, la odio. Espendio, ¡quisiera maltratarla! ¿Qué hacer? Tengo deseos de venderme para ser su esclavo. ¡Tú lo fuiste! ¡Tú podías verla! ¡Háblame de ella! Todas las noches sube a la azotea de su palacio, ¿verdad? ¡Ah, las piedras deben estremecerse bajo sus sandalias, y las estrellas asomarse para verla!

Volvió a enfurecerse, bramando como un toro herido.

Luego, Matho cantó: «Él persiguió en el bosque el monstruo hembra, de cola que ondulaba sobre las hojas muertas como un arroyo de plata.» Y arrastrando la voz, imitaba el estilo de Salambó, y sus manos hacían como que pulsaban las cuerdas de una lira.

A todos los consuelos de Espendio contestaba con los mismos discursos: pasaba las noches entre gemidos y exhortaciones.

Quiso aturdirse con el vino, pero la embriaguez aumentaba su tristeza. Probó distraerse jugando a la taba, y perdió una a una las placas de oro de su collar. Se dejó llevar junto a las servidoras de la Diosa; pero bajó la colina sollozando como quien vuelve de un funeral.

Espendio, por el contrario, se volvía más atrevido y alegre. Veíasele en las cantinas de las enramadas, en medio de los soldados. Componía las corazas viejas, jugaba con puñales e iba a coger hierbas del campo para los enfermos. Era chistoso, sutil, lleno de inventiva y de verbo; los bárbaros se iban acostumbrando a sus servicios, y él se hacía querer de todos.