«Cuál era la importancia de Jersey, cuáles su producción, su población, sus costumbres, la naturaleza de su suelo... etc., etc.
«¡Cualquiera hubiese creído que se trataba de los Estados Unidos de América!
«Después se habló del buque que nos llevaba, El Express, y luego se llegó á tratar de la tripulación. Al fin mi padre, con voz velada, preguntó:
—«He visto á un vendedor de ostras que me parece muy interesante.—¿Sabe usted algo con respecto á él?
«El capitán, á quien esta conversación irritaba visiblemente, respondió con sequedad:
—«Es un francés viejo, un vagabundo que encontré el año pasado en América y á quien yo he repatriado. Parece que tiene parientes en el Havre, pero no quiere verlos porque les debe dinero. Se llama Julio... Julio Darmanche, ó Darvanche, algo así. Dicen que llegó á poseer cierta fortuna, pero ya ve usted á lo que está reducido.
«Mi padre, que estaba lívido, articuló:
—«¡Ah! ¡ah! Muy bien, muy bien... eso no es raro... Muchas gracias, capitán.
«Y se fué mientras el marino se fijaba en él con estupor.
«Cuando volvió junto á mi madre, estaba tan descompuesto que ella le dijo: