—Yo, como no puedo resistir á los hombres tontos ...

—Yo, como me vuelvo loca por la horchata de chufas ...

—Yo, como no soy como Fulanita ...

Y á propósito, traje cortado, hilvanado y cortado á la medida de Fulanita en menos tiempo que un luto.

Estas revuelven la librería, con un comentario para todos los libros, sin desatender por eso, desde la vidriera, á cuántos pasan por la calle.

—Mira ... Becquer. ¡Qué preciosidad! ¡Es mi poeta!

—Y el mío.

—¿Has leído esto?

—Es muy aburrido, una lata ... ¡Pero como va esa criatura! ¿Habéis visto?

—¿Quién, quien?