Sin contar con que si los invitados dan también en escrupulizar, habrá señora que coma sola todos los días del año y tenga que bailar el rigodón de honor con su portero, si es hombre despreocupado.
¡Cuánto mejor, para evitar complicaciones y comparaciones, es atenerse á la evangélica indulgencia, sin la cual no sería posible en sociedad ni tener una mala partida de tresillo!
Los reyes, como todo el que hace un regular papel en la mundanal comedia, no pueden tener vida privada; y me parece muy justa compensación, ya que ellos suelen privarse de menos cosas en su vida que el resto de los insignificantes mortales.
Por ejemplo: vida menos privada, en todos los sentidos y extensión de la palabra, que la del rey Eduardo ...
Según noticias, que hoy son chismografía y mañana serán historia, su graciosa majestad no se ha aburrido nada durante su permanencia en Marienbad.
Aparte la interesante aventura de la dama del velo, todos los periódicos franceses nos han dado cuenta, unos en su sección de teatros, otros en su sección política—según la procedencia del reclamo,—de su afectuosa despedida á Lina Cavalieri, próxima á emprender una gran tournée por los Estados Unidos.
Esa despedida significa para la celebrada intérprete de Tais, tanto como llevar la bendición paternal de la Vieja á la Nueva Inglaterra. ¡Bendición que caerá también en lluvia de dollars sobre la ondulada cabecita de la gentil plenipotenciaria!
¡Los millonarios norteamericanos, cuando quieren ennoblecerse, buscan con tanto afán un antecesor entre los reyes de Inglaterra!
Nadie como la Cavalieri puede ofrecerles ahora ese lujo en las mejores condiciones de autenticidad.