—¡Qué disparate!

—Pero no estoy seguro, porque me pesé con gabán de pieles y después de oir «María di Rohan».

—Yo tengo báscula en mi cuarto y me peso con la menor ropa posible.

—Avíseme usted.

—¿Y usted, marquesa? ¿Como va con su régimen?

—Ya me ve usted. Ya no tengo nada que perder.

No hay duda, de los tres enemigos del alma, la carne es el más combatido entre las personas distinguidas, y la subida del pan, que tanto contribuye á aumentarlas, no puede afectarlas grandemente.

En cuanto á las clases menesterosas, ¿cuando no han estado á régimen en España? Ahora, por lo menos, tienen el consuelo de pensar que están á la última, siempre suena mejor que en las últimas.


La verdadera solidaridad española se muestra como nunca en estos días anteriores á la gran lotería de Navidad. Hay número que, como Don Juan Tenorio, recorre toda la escala social. Del ministro al último ordenanza del Ministerio, de la gran señora al carbonero, de la primera actriz al tramoyista. ¡Todos unidos en una misma aspiración y una misma esperanza! Hay quien no puede ver un número sin pedir participación, y por lograrla es capaz de todo. En estos días se descubre como nunca el carácter de las personas. El egoistón que compra su billete ó su décimo, según los posibles, con el mayor sigilo, á nadie dice palabra, y así previene las peticiones de participación antes y las de dinero después si logra un premio. El altruísta que quisiera compartir su suerte con todo el mundo y acaba por quedarse con veinticinco céntimos en cada número y aún piensa fundar un asilo benéfico si le tocara el gordo. Y el supersticioso que coloca el papelito bajo una imagen devota ó un amuleto diabólico, según sus inclinaciones agoreras, y el pendolista que goza sobre todo con extender los recibos de su puño y letra con arabescos y tintas de colores y toda clase de primores caligráficos, y el matemático que luce toda su ciencia calculista repentizando operaciones al tanto de lo que corresponde por fracción y por premio ... todos, todos descubren su carácter en estos días de ilusiones, de esperanzas, en que toda preocupación desaparece envuelta en ilusiones ... ¡Admirable institución esta de la lotería! ¿No es acaso la única felicidad positiva que debemos á nuestros gobiernos?