¡Seriedad, seriedad! Es nuestra consigna. En estos días he leído como algunos revisteros de toros aconsejan á la empresa de la plaza el contrato de determinados toreros, para dar seriedad al cartel. Y digo yo: ¿Para qué necesitará la seriedad un cartel de toros?


El incendio de uno de los barracones destinados al cultivo del arte barato, ha venido á dar un voto en pro de los que aconsejaban á las autoridades la supresión de los que no estuvieran en condiciones de seguridad. Aconsejaban otros en cambio, la mayor tolerancia, considerando dichos teatrillos como un anticipo de teatro popular, muy conveniente para la educación artística de las masas. No creo yo semejante cosa, y opino que la única defensa que podía tener era el servir de modus vivendi á mucha gente; pero en nombre del arte no son defendibles. El arte, ó debe darse gratis, con la protección y espléndida subvención del Estado, y entonces puede exigirse que sea verdadero arte, ó hay que pedir, mientras esté en manos de empresas particulares, que sea lo más caro posible. El arte malo no puede ser nunca educador, y antes pervertirá que afinará el gusto de la multitud. Bueno esta compadecerse de los modestos artistas que no pueden, por ahora, aspirar á mayores empresas; pero ¡ay! que el arte no tiene entrañas y el sentimiento de compasión que inspiran unos pobres cómicos antes destruye que aumentan el placer estético. El arte dramático necesita de bellas figuras con bellos trajes; las caras de hambre y los trapos descoloridos sólo pueden emocionar tristemente ó cruelmente, por perverso sadismo, y las dos emociones son las más extrañas á la pura emoción artística.

El Arte es como el sol; no hay uno para los pobres y otro para los ricos. Día llegará en que, como el sol también, su luz llegue por igual á todos; entretanto no se hable de arte barato, arte caro, arte grande y arte chico, porque el arte es ó no es; no se falsifica con nada.


Ha muerto uno de los representantes más ilustres de un arte francés; mejor dicho, parisiense por excelencia: el modisto Paquín.

El modisto y el literato han sido los creadores de ese tipo convencional, trapos y literatura de mujer francesa; heroína de novelas y comedias para la exportación.

Como los modistos imponen sus figurines á las más rebeldes á la moda, los escritores imponen también sus figurines de almas aún á los menos atacados de intelectualismo.

¡Bourget y Paquín habrán sido creadores de tantos espíritus femeninos! Una lectura y una toilette basta á producir un estado de alma. ¡Oh! ¡El Don Juan Tenorio que supiera el libro que acaba de leer una mujer y sepa interpretar el sentido de un traje ó de un tocado femeninos, atacaría siempre sobre seguro!

Hay toilettes que suponen una meditación previa sobre el Kempis, otras que denuncian lecturas de poetas delicados, otras que nos hablan de Claudina, Colette ...