Más tarde ó más temprano siempre se recoge lo que se siembra. Llevamos á América nuestro espíritu, que ella nos ha devuelto pródigamente en admirables poetas que cantan en nuestro idioma, en inteligentes y bellas mujeres, que son encanto de nuestra sociedad. Pero América nos debía algo más, nos debía un torero, y si las señales no mienten llegó el torero y llegó á su hora, cuando más necesitado estaba el arte taurino de algo que le animara y renovara.

No debe padecer el amor patrio por eso; aquí no hay América que valga, y un torero no puede dudarse de que es cosa bien nuestra, mejor que cualquier otra manifestación de nuestra influencia espiritual. Ya lo dijo Voltaire: «C’est du nord aujourd’hui qui nous vient la lumière». Como el sol taurino no nos falte, salga por Antequera. Justo era que de nuestros antiguos dominios, en donde el sol no se ponía nunca, viniera siquiera algún reflejo á confortar nuestro desmayado espíritu. ¡Aplaudamos á Gaona y no olvidemos á Hernán Cortés!


El proceso Rull es interesante como una novela; no de las llamadas novelescas; la intriga es poco interesante; mejor de las psicológicas ó experimentales, y hasta si se quiere, docentes.

Su enseñanza, por no decir moralidad, es mostrarnos bien claramente lo peligroso que ha sido siempre para toda autoridad valerse como auxiliares de esos confidentes, delatores y espías, que antes de ser frailes han sido cocineros y han jugado demasiado á ladrones antes de jugar á policías, para olvidar tan pronto sus primeras mañas.

Si hay casos en que el fin justifica los medios, hay medios que no se justifican en ningún caso.

Siempre fué achaque de la policía española servirse de esa clase de auxiliares que obligan á más de lo que sirven. Hay remedios mucho peores que las enfermedades. Se ha probado á perseguir el terrorismo de todas maneras. ¿Si se probara á no perseguirlo de ninguna? Por lo menos se conseguiría lo mismo, salvo el ridículo.


Si hemos de caer alguna vez en falta, el Señor nos libre de que esa falta pueda ser calificada de tontería. Locura y tontería son igualmente disparates, pero según la definición de un amigo mío: tonterías son los disparates que no producen dinero.