Entendió que pescaba bogas.—Tal vez se dijo por el que, llamados sus compañeros á cabo de gran esperanza y regocijo, sacó á la ribera el cadáver de todo un señor asno. Pero más vale dejarnos de glosas y saborear la ironía en los mismos refranes.

Entre bobos anda el juego, y eran todos fulleros.—La segunda parte en éste y sus semejantes suele naturalmente omitirse.

Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.—Paradoja que queda deshecha al advertir que se trata de la mengua que sienten los labradores entre la siega de la cebada y la del trigo, por haberse acabado el repuesto del año anterior.

Entre col y col, lechuga.—Así plantan los hortelanos; dícese del tomar algún alivio entre el trabajo.

Es moza de buen recaudo, que antes que salga se manca en el establo.

Es hablar adefesios.—Á quien no entiende, ó lo que es lo mismo, cosas disparatadas, que lo son para ese tal: como cuando San Pablo escribió ad Ephesios á los de Éfeso, que no le atendían por estar apasionados con su famoso templo de Diana.

Eso y nada lleváoslo en la halda.—Todo eso no vale nada.

El mur (ratón) no cabía en el horado (agujero), y atóse una maza al rabo.

El muleto siempre parece asno, quier en la oreja, quier en el rabo.

El rosario al cuello, y el diablo en el cuerpo.—De los devotos farisaicos.