El buen estudiante, harto de sueño y muerto de hambre.—Se supone no de estudiar, sino de andar á picos pardos y ser gastador.

El buen hombre al sol se seque.—Ironía y maldición.

El buen vino ha de ser añejo, y ha de tener buen olor, y buen color, y buen gusto, y mal dejo.—Mala gana de dejarlo de la boca; esperábase buen dejo.

El caso es que me caso, y no hay más caso.—Linda repetición.

El caballo del rey cayó á mi puerta, y en mi portal la haca de la reina.—De los que se jactan de vanos favores de los mayores.

El que las sabe, las tañe; y eran campanas.

El que no tiene casa de suyo, vecino es de todo el mundo.

El convite del cordobés: ya habréis almorzado, no querréis comer.—Pasan por tacaños los cordobeses: no lo sé por experiencia. Las gentes maliciosas siempre achacan á otros las cosas. Así otros dicen de los toledanos: El convite del toledano: bebiérades, si hubiéredes almorzado.

El papagayo tiene cuartanas, porque no le dan almendras confitadas.—Contra regalones.

El pensar no es saber.—Del que menudea el pensé que; y le dicen: penseque, asneque, burreque.