Á tí lo digo, hijuela; entiéndelo, mi nuera.
Á tu tía.—Despidiendo, que se vaya con Dios. O como dice otro: Á Tuta, que es lugar de limosnas, ó á Tetuán. Despide y burla del que pide lo que le quieren dar, remitiéndole adonde no halle bien ninguno. Tuta, lugar imaginario, y tu-tía por el sonsonete: equivalen á pedir; tute y tus-tus explican la etimología del tu-ta, tu-s, tu=to, llamar á uno y pedir en éuskera.
Á vísperas dan paz.—Por lo que es fuera de sazón, pues la paz se da en la misa y no en las vísperas.
Á maravedí el palmo.—Dícese en lo que á uno no le va ni le viene, ni maldito lo que le importa en lo que se entremete.
Á más priesa, más vagar.—Paradoja bien clara en Vísteme despacio, que estoy de prisa.
Á mí que no pido.—Cuando se reparte algo, los muchachos todos piden y son importunos; el que no lo es, tomando su modestia por derecho, dice el refrán. Otros muchos, por no parecer muchachos, dícenlo para su capote. Á todos alcanza el dicho.
¡Ay, ay, ay!, que me quejo y no tengo mal.
Ahí es, junto á casa.—Ironía cuando está muy lejos aquello por que se pregunta.
Hay hombres bestias como ansares pardas.—Por no decir que hay pocos que no lo sean.
¡Ay qué trabajo, vecina; el ciervo muda el penacho cada año, y vuestro marido cada día!—Pulla manifiesta.