Á ésta no la toco, á ésta no la toco.—Del que finge no querer y se lo está comiendo con los ojos, y así otros añaden: y todas se las comió. Suele pasar á los niños bien criados, á quienes se les enseña á rehusar cortesmente en sociedad cuando se les ofrece algo. Sólo que después resulta que si el ofrecimiento es sincero y acaba por aceptar, como debe hacerlo, no deja ni las raspas y muestra su mala crianza, en lo que quiso mostrarla demasiado esmerada. Otra variante: Á éste le dió, á éste no le dió, y todos se los comió.
¡Á ellos!, ¡á ellos!; é iban huyendo.—Entiéndese que lo decían los que huían.
¡Á ellos, padre! Vos á las berzas, y yo á la carne: y si os sentís agraviado, vos á las berzas, y yo al jarro.—Es la figura retórica aprosdoqueton, que denota lo que no se esperaba; se espera una cosa y dispara en otra irónicamente. Como decimos: el que parte, bien reparte; bien para sí, por supuesto.
Á la sierra, ni dueña ni cigüeña.—Modo de decir que las dueñas se meten en todo, pues se las encuentra hasta en despoblado, aunque el dicho diga de hecho lo contrario.
Á la dicha que habéis, padre, ahorcado habéis de morir.—Otro aprosdoqueton. Dicha vale buena y mala ventura, como suerte y casualidad, y aunque de suyo díjose de la buena, por el irónico modo de hablar tomó también el valor opuesto, como sucede en otros vocablos, por antítesis, como dicen. Por ejemplo, en el Quijote (I, c. 40): «si á dicha se pierden, ó los cautivan, sacan sus firmas»: es decir, si por mala suerte.
Á la boda de Don García, lleva pan en la capilla.—Es paradoja, pues en las bodas suele haber abundancia; pero enseña que nadie se fíe en hacienda y provisión ajena, por rico que sea el otro y favorecedor que se presente.
Á la boda del herrero, cada cual con su dinero.—También parece paradoja; como todos han menester de él en los pueblos chicos, van en su boda á ofrecerle, en vez de comer á su costa.
Á la boda del horno, perdió Mariquita el bollo.—Paradoja clara, y la sentencia bien se clarea tras la metáfora.
Á la borracha, pasas.—Lo que ella quisiera fuera vino: dénselo en pasas.
Á la borrica arrodillada doblar la carga.—En vez de aliviársela; como al que no quiere taza, taza y media.