Á do te quieren mucho, no vayas á menudo.—Y no es ironía; para no cansar y hacer que te dejen de querer. Sentencia bien honda y práctica.
Á dos palabras, tres porradas.—Habla el necio dos palabras y son tres necedades.
Á falta de hombres buenos, hicieron á mi padre alcalde.—De quien el hijo no tenía muy buena opinión que digamos.
Á falta de caldo, buena es la carne.—Como á falta de pan, buenas son tortas; ó á falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Á bien te salgan, hijo, tus barraganadas.—Ironía contra los presuntuosos. Barraganadas son valentías; y prosigue: El toro estaba muerto, y hacíale alcocarras con el capirote desde las ventanas, que hoy diríamos le quería capear desde la talanquera.
Á buey viejo, cencerro nuevo.—Cosas desproporcionadas, y en particular el que casa de viejo con mujer moza; ó á casas viejas, puertas nuevas.
Á buen santo lo encomendáis.—Á quien no tiene influencias, santo de poca cabida con Dios.
Á buen comer ó mal comer, tres veces beber: la primera pura, la segunda como Dios la crió en la uva, la tercera como sale de la cuba.—Siempre y en todo caso buen trago y de lo no bautizado.
Á buen tiempo hemos llegado.—Del tiempo trabajoso y del verse desdeñados.
Á buen viento está la parva.—Del descuidado é inepto.