Proviene amase de ama-vi-ssem, que tenía el mismo empleo y valor. Conviene entender bien este empleo para no confundir este tiempo con amara, como se confunde hoy, y no se confundía en tiempo de Cervantes. Amase—repito—es siempre conjuntivo, es decir, subordinado de otro verbo con que expreso ó tácito, é indica tiempo pasado. Véanse estos ejemplos del Quijote, entre otros mil[14]: «Consideren lo mucho, que estuuo despierto por dar la luz de su obra con la menos sombra que pudiesse (I, 3, 13). Y sus historias ya que no las quemassen, merecian que a cada una se le echasse un sambenito, o alguna señal, en que fuesse conocida por infame (II, 6, 20). Y la bolsa de dinero, que le dio don Quixote, para lo que se ofreciesse (I, 7, 26). No estaua tan claro, que pudiesse echar de si rayos algunos (II, 8, 27). Y diziendo que que auia visto en ella, para no ponerla en el numero de las otras, que alargasse la satira, y la pusiesse en el ensanche, sino que mirasse para lo que auia nacido (II, 8, 27). Abraso el templo famoso de Diana... solo porque quedasse viuo su nombre en los siglos venideros (II, 8, 28). Y el dia siguiente, sin acontecerles cosa, que de contar fuesse (II, 8, 30). Sin auer hablado antes a su señora, pidiendola fuesse seruida, de (I, 10, 32). Sin esperar son de trompeta ni otra señal que los auisasse (II, 14, 51). Sobre que medio se podria tomar, para reduzir a don Quixote, a que se estuuiesse en su casa quieto y sossegado, sin que le alborotassen sus mal buscadas auenturas, de cuyo consejo salio... que dexassen salir a don Quixote, y que Sanson le saliesse al camino... y trabasse batalla con el... y le venciesse... y que fuesse pacto y concierto, que el vencido quedasse a merced del vencedor (II, 15, 53)».

Así como el presente de subjuntivo se subordina al de indicativo, así el imperfecto amase se subordina á los tiempos pasados, siempre con que expreso ó subentendido: «Ni procuro que nadie me tenga por discreto (II, 1, 4). Mando a un Capellán suyo se informasse del Rector de la casa (II, 1, 3): suple que. De cuyo consejo salio... que dexassen salir a don Quixote (II, 15, 53)». Hoy dicen: «Salio... que dejaran». En Cervantes amara jamás se emplea en este caso: nunca es conjuntivo de pasado.


En las condicionales, amase se halla en la hipótesis de tiempo pasado, y de ella pasó más tarde á la apódosis, pero sólo cuando hay también amase en la hipótesis, sin duda por atracción; así como amara, que pasó de la apódosis á la hipótesis. En Berceo siempre hay amase en la hipótesis de pasado, nunca amara. «Si tu nunca moriesses, viuir yo non podría» (Loor 97). «Si nacido non fuesse, mucho meior auria» (Mil., 756). Lo mismo en el Poema del Cid: «Dios que buen vassalo, si ouiesse buen sennor» (20). «Que si non la quebrantas por fuerça, que non gela abriese nadi» (34). Otro tanto sucede en el Quijote: «Si a los oydos de los Principes llegasse la verdad desnuda, otros siglos correrian (II, 2, 8). Y que si le pareciesse que tenia juyzio le sacasse, y pusiesse en libertad (II, 1, 3). Quando yo quisiesse oluidarme de los garrotazos que me han dado, no lo consentiran los cardenales, que (II, 3, 11). Que no diran cosa por otra si rebentassen (II, 7, 23). Bonico soy yo para esso, mal me conoce: pues a fê que si me conociesse, que me ayunasse» (I, 25, 115).

Sólo cuando hay amase en la hipótesis, puede ir amase en la apódosis, como en los citados ejemplos. Es queja general que en estos últimos años ha cundido en España el uso de amase en la apódosis de las condicionales fuera del caso dicho. Efectivamente, se suele oir y leer: «si al menos hubiera tenido la cordura del silencio, hubiese conservado la vida», «yo te hubiese escrito, si hubiera tenido ocasión». Cervantes hubiera empleado hubiera en la hipótesis y en la apódosis, en ambos casos. Que si le pareciesse que tenia juyzio le sacasse; y no siendo pasado conjuntivo, amara: Que dixera el señor Amadis, si lo tal oyera (II, 6, 20). Nótese bien la diferencia: en el primer ejemplo es puro conjuntivo ó subjuntivo, subordinado, se subentiende el que: que le sacasse; en el segundo es potencial, no subordinado á otro verbo, sin que.

La confusión que actualmente cunde entre amara y amase, fuera de las condicionales, es la causa de emplearse amase en la apódosis de las condicionales fuera del único caso en que se ha empleado hasta ahora. Y esta confusión es de grandísima trascendencia para el castellano. No se trata de una palabra exótica que hiere más ó menos con desapacible dejo los oídos de los puristas: trátase de dos formas verbales de vital importancia en la sintaxis castellana; mejor dicho, de tres, porque, como veremos, también el amare anda aquí en cartas.

Á juzgar por la tendencia que arrastra á esa confusión, las formas en peligro son amara y amare, precisamente las más idiomáticas de nuestro romance y las de matiz más delicado. Es que no existen tales formas en francés. Son flores demasiado exquisitas para el gusto nivelador y cosmopolita de ciertas gentes, que quisieran reducir el habla á cuatro fórmulas breves comerciales, y para quienes el inglés de oficina es el ápice del ideal. Mal año para la estética del lenguaje, para la literatura. Pero no de sólo pan vive el hombre; y si los comerciantes sajones prefieren la brevedad seca y escueta de una fórmula, los meridionales han sido siempre artistas y han concedido al elemento estético del habla lo que se le debía conceder, si el hombre es algo más que un alcabalero ó que un trujamán. Si algo se nos da por el arte, debemos oponernos con todas nuestras fuerzas á que cundan entre nuestros escritores esas teorías cosmopolitas de lengua internacional, reducida á descarnados guarismos. Venga, norabuena, esa lengua para el comercio; pero déjennos para la literatura y para la vida nuestra rica y hermosa lengua castellana. Y para ello todos nuestros esfuerzos estarán muy bien empleados en desterrar el abuso, que hoy va cundiendo, de confundir amara con amase por una parte, y por otra estas dos formas con amare. Los americanos, á quienes achacan algunos el que vayan corrompiendo el castellano, pudieran con mayor razón achacárnoslo á los españoles en este y otros puntos.


Hoy ponen los autores como sinónimos amara y amase como imperfectos de subjuntivo; es decir, subordinándose á otro verbo, y correspondiendo al imperfecto y al pretérito de indicativo. Horrible confusión, que ha llegado ya al extremo de que ni los gramáticos la tengan por tal. En Cervantes, en los clásicos y en los monumentos más antiguos, yo no he hallado amara con semejante empleo. Sólo hay excepciones raras (Cid, 3319, 3591), y casi siempre en la apódosis de las condicionales, donde equivale á la acepción potencial que vamos á ver siempre en esta forma amara, y que puede compararse con «Si non errasset, fecerat illa minus» de Marcial (I, 22). Así en Berceo: «Si a Millan crouiessen, ficieran muy meior» (S. Mill., 288). Hoy se dice: «dijo que vinieras»; Cervantes diría: «dijo que vinieses».

Amara viene de ama-ve-ram = había amado, y este valor de pluscuamperfecto lo tuvo amara hasta el siglo XVII, en que cayó en desuso, tal vez por emplearse en tantas otras acepciones. En Berceo: «Lo que les prometiera el padre verdadero «Tardar non gelo quiso por al dia tercero» (S. Dom., 370). En Calila e Dymna: entendio que el su saber non le tenia pro, pues que non usara del» (Prólogo). En esta acepción han vuelto á resucitarlo modernamente, y no lo tengo sino por muy loable, pues conviene á veces echar mano de esta forma breve, para la velocidad en la frase y para la poesía en vez del compuesto había amado.